Domingo 1 Febrero 2026

Salmos 22; Mateo 13

LECTURA DIARIA

Salmos 22:1, 3, 5, 22, 24-25, 27, 31

Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? ¿Por qué estás tan lejos de mi salvación, y de las palabras de mi clamor?

Pero tú eres santo, Tú que habitas entre las alabanzas de Israel.

Clamaron a ti, y fueron librados; Confiaron en ti, y no fueron avergonzados.

Anunciaré tu nombre a mis hermanos; En medio de la congregación te alabaré.

Porque no menospreció ni abominó la aflicción del afligido, Ni de él escondió su rostro; Sino que cuando clamó a él, le oyó. De ti será mi alabanza en la gran congregación; Mis votos pagaré delante de los que le temen.

Se acordarán, y se volverán a Jehová todos los confines de la tierra, Y todas las familias de las naciones adorarán delante de ti.

Vendrán, y anunciarán su justicia; A pueblo no nacido aún, anunciarán que él hizo esto.

Mateo 13:9, 13, 15, 19, 23

El que tiene oídos para oír, oiga.

Por eso les hablo por parábolas: porque viendo no ven, y oyendo no oyen, ni entienden.

Porque el corazón de este pueblo se ha engrosado, Y con los oídos oyen pesadamente, Y han cerrado sus ojos; Para que no vean con los ojos, Y oigan con los oídos, Y con el corazón entiendan, Y se conviertan, Y yo los sane.

Cuando alguno oye la palabra del reino y no la entiende, viene el malo, y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Este es el que fue sembrado junto al camino.

Mas el que fue sembrado en buena tierra, este es el que oye y entiende la palabra, y da fruto; y produce a ciento, a sesenta, y a treinta por uno.

"Salmos 22 nos lleva desde el clamor profundo del justo que sufre hasta la certeza de que Dios no abandona al que confía en Él, aun cuando parece guardar silencio; es un salmo que nos confronta a velar en medio del dolor, a no rendirnos cuando las emociones gritan lo contrario, recordándonos que la fidelidad de Dios se manifestará en Su tiempo. Mateo 13, por su parte, revela que el Reino de Dios se discierne con un corazón despierto, porque no todos oyen ni todos entienden: solo el que permanece firme, atento y con buen terreno espiritual da fruto. Juntos, estos capítulos nos despiertan a una verdad clave: el creyente que vela no se deja gobernar por la emoción del sufrimiento ni por la superficialidad de la Palabra, sino que persevera, discierne y guarda el corazón, sabiendo que Dios transforma el clamor en propósito y la semilla en fruto abundante para Su gloria."

Velar cuando duele y cuando se oye la Palabra.

1️⃣ Vela aun cuando no entiendes lo que estás viviendo

Salmos 22 nos enseña que velar no es negar el dolor, sino no soltar la fe en medio de él. David clama, pero no abandona su confianza en Dios. Velamos cuando decidimos creer aunque las emociones digan lo contrario.

📖 “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?… Pero tú eres santo”

(Salmos 22:1,3).

No tomes decisiones espirituales desde el cansancio o la herida; espera en Dios con el corazón firme.

📖 “Velad, estad firmes en la fe”

(1 Corintios 16:13).

2️⃣ Permanece firme para que la semilla no se pierda

Mateo 13 nos confronta: la Palabra siempre es sembrada, pero no todos permanecen. Algunos se distraen, otros se enfrían, otros se ahogan en afanes. Velar es cuidar el terreno del corazón.

📖 “El que oye la palabra y la entiende, ése da fruto”

(Mateo 13:23).

Examina tu corazón: ¿la Palabra está siendo ahogada por preocupaciones, rutinas o emociones?

📖 “Portaos varonilmente, y esforzaos”

(1 Corintios 16:13).

3️⃣ Discierne más allá de lo visible

Salmos 22 apunta proféticamente a Cristo Jesús, mostrando que Dios obra aun cuando parece callado. Mateo 13 revela que no todos ven ni entienden, porque el discernimiento es espiritual.

📖 “Porque viendo no ven, y oyendo no oyen, ni entienden”

(Mateo 13:13).

No vivas solo por lo que ves o sientes; pide discernimiento para entender lo que Dios está formando en ti.

📖 “El hombre espiritual juzga todas las cosas”

(1 Corintios 2:15).

4️⃣ Confía: el clamor se convierte en fruto.

Salmos 22 no termina en dolor, sino en alabanza y testimonio.

Mateo 13 nos muestra que el fruto llega con perseverancia. Velar es no abandonar el proceso.

📖 “Se acordarán, y se volverán a Jehová todos los confines de la tierra”

(Salmos 22:27).

📖 “El que da fruto, a ciento, a sesenta y a treinta por uno”

(Mateo 13:23).

No te rindas antes de ver el fruto; lo que hoy duele, mañana glorifica a Dios.

Velar no es solo estar atentos al pecado, sino permanecer firmes cuando el dolor, la distracción o los desafíos quieren robarnos la fe. El creyente despierto guarda su corazón, persevera en la Palabra y confía en Dios hasta el final.

📖 “Velad, estad firmes en la fe; portaos varonilmente, y esforzaos.”

1 Corintios 16:13