Domingo 11 Octubre 2026

Proverbios 14 y Josué 15

LECTURA DIARIA

PROVERBIOS 14:1, 12, 15, 26

La mujer sabia edifica su casa; Mas la necia con sus manos la derriba.

Hay camino que al hombre le parece derecho; Pero su fin es camino de muerte.

El simple todo lo cree; Mas el avisado mira bien sus pasos.

En el temor de Jehová está la fuerte confianza; Y esperanza tendrán sus hijos.

JOSUÉ 15:1, 16-20

La parte que tocó en suerte a la tribu de los hijos de Judá, conforme a sus familias, llegaba hasta la frontera de Edom, teniendo el desierto de Zin al sur como extremo meridional.

Y dijo Caleb: Al que atacare a Quiriat-sefer, y la tomare, yo le daré a mi hija Acsa por mujer. Y la tomó Otoniel, hijo de Cenaz hermano de Caleb; y él le dio a su hija Acsa por mujer. Y aconteció que cuando la llevaba, él la persuadió que pidiese a su padre tierras para labrar. Ella entonces se bajó del asno. Y Caleb le dijo: ¿Qué tienes? Y ella respondió: Concédeme un don; puesto que me has dado tierra del Neguev, dame también fuentes de aguas. Él entonces le dio las fuentes de arriba, y las de abajo. Esta, pues, es la heredad de la tribu de los hijos de Judá por sus familias.

Proverbios 14 y Josué 15 nos recuerdan que una vida firme se construye mediante decisiones sabias y una obediencia perseverante. Proverbios comienza con una imagen muy cercana: «La mujer sabia edifica su casa; mas la necia con sus manos la derriba». La casa representa aquí mucho más que una construcción; habla de la vida familiar, de aquello que se cultiva con las palabras, las actitudes y las decisiones de cada día. Podemos edificar con paciencia, verdad y amor, o debilitar lo que hemos recibido cuando actuamos sin prudencia. El capítulo también advierte: «Hay camino que al hombre le parece derecho; pero su fin es camino de muerte. No todo lo que parece correcto conduce a la vida; por eso necesitamos examinar nuestros caminos a la luz de la Palabra y no dejarnos gobernar únicamente por lo que sentimos o nos parece conveniente. La prudencia nos enseña a pensar antes de actuar, a escuchar antes de responder y a permanecer enseñables. Luego, Josué 15 describe con detalle la herencia asignada a la tribu de Judá, señalando fronteras, ciudades y territorios. Aunque a primera vista parezca solamente una lista de lugares, revela algo importante: la promesa recibida también debía traducirse en una herencia concreta, organizada y reconocida. Dios no había olvidado lo que prometió; Su pueblo estaba avanzando en la distribución de aquello que había recibido. Incluso aparece Acsa, hija de Caleb, quien solicita fuentes de agua para la tierra que le fue dada. Su petición muestra que no se conformó con tener terreno; reconoció lo que necesitaba para que esa herencia pudiera dar fruto. ¡Qué aplicación tan práctica! No basta con recibir una responsabilidad: también hace falta actuar con sabiduría, reconocer las necesidades y procurar aquello que permite desarrollarla bien. Nuestro Padre amado nos enseña a edificar sin destruir, a discernir antes de decidir y a administrar con responsabilidad lo que pone en nuestras manos. La obediencia se refleja en cómo construimos nuestra vida y en cómo cuidamos aquello que hemos recibido. Que el creyente permanezca atento, firme en la Palabra y lleno de amor, tomando decisiones que produzcan vida y avanzando con perseverancia mientras aguarda el retorno de nuestro Señor Jesucristo.

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