Domingo 12 Julio 2026

Salmos 124 y Romanos 8

LECTURA DIARIA

SALMOS 124:1-2, 6-8

A no haber estado Jehová por nosotros, Diga ahora Israel; A no haber estado Jehová por nosotros, Cuando se levantaron contra nosotros los hombres,

Bendito sea Jehová, Que no nos dio por presa a los dientes de ellos. Nuestra alma escapó cual ave del lazo de los cazadores; Se rompió el lazo, y escapamos nosotros. Nuestro socorro está en el nombre de Jehová, Que hizo el cielo y la tierra.

ROMANOS 8:1, 6, 14, 18, 26, 28, 31, 35, 37-39

Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.

Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz.

Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, estos son hijos de Dios.

Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse.

Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles.

Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.

¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?

¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?

Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.

Salmo 124 El salmista reconoce que si Jehová no hubiera estado de su lado, Israel habría sido destruido. En el pensamiento oriental, recordar las victorias pasadas de Dios era una manera de fortalecer la fe presente; por eso el pueblo miraba hacia atrás para reconocer que su supervivencia no dependía de su propia capacidad, sino de la intervención del Señor. La imagen de haber escapado como un ave del lazo del cazador muestra que Dios puede romper aquello que parecía una trampa imposible de superar.

Romanos 8 presenta la plenitud de la vida en Cristo Jesús: ya no hay condenación para los que están en Él, porque el Espíritu Santo guía, fortalece y transforma al creyente. Pablo enseña que los sufrimientos presentes no pueden compararse con la gloria venidera, y que nada puede separarnos del amor de Dios en Cristo Jesús.

Nuestra seguridad no está en la ausencia de dificultades, sino en la presencia de Dios en medio de ellas. El mismo Dios que libró al salmista de la trampa es el Dios que sostiene al creyente por medio de Su Espíritu. Mientras aguardamos el retorno de Cristo Jesús, permanezcamos firmes en santidad, fortalecidos en la gracia y confiando plenamente en nuestro Padre amado. Porque cuando Dios está de nuestro lado, las circunstancias no tienen la última palabra; Su amor, Su propósito y Su fidelidad permanecen para siempre.

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