Domingo 14 Junio 2026

Salmos 119:65-80; Hechos 25

LECTURA DIARIA

SALMOS 119:65-68, 71-73, 80

Bien has hecho con tu siervo, Oh Jehová, conforme a tu palabra. Enséñame buen sentido y sabiduría, Porque tus mandamientos he creído. Antes que fuera yo humillado, descarriado andaba; Mas ahora guardo tu palabra. Bueno eres tú, y bienhechor; Enséñame tus estatutos.

Bueno me es haber sido humillado, Para que aprenda tus estatutos. Mejor me es la ley de tu boca Que millares de oro y plata. Yod Tus manos me hicieron y me formaron; Hazme entender, y aprenderé tus mandamientos.

Sea mi corazón íntegro en tus estatutos, Para que no sea yo avergonzado. Caf

HECHOS 25:8-11, 18-19, 25

alegando Pablo en su defensa: Ni contra la ley de los judíos, ni contra el templo, ni contra César he pecado en nada. Pero Festo, queriendo congraciarse con los judíos, respondiendo a Pablo dijo: ¿Quieres subir a Jerusalén, y allá ser juzgado de estas cosas delante de mí? Pablo dijo: Ante el tribunal de César estoy, donde debo ser juzgado. A los judíos no les he hecho ningún agravio, como tú sabes muy bien. Porque si algún agravio, o cosa alguna digna de muerte he hecho, no rehúso morir; pero si nada hay de las cosas de que estos me acusan, nadie puede entregarme a ellos. A César apelo.

Y estando presentes los acusadores, ningún cargo presentaron de los que yo sospechaba, sino que tenían contra él ciertas cuestiones acerca de su religión, y de un cierto Jesús, ya muerto, el que Pablo afirmaba estar vivo.

Pero yo, hallando que ninguna cosa digna de muerte ha hecho, y como él mismo apeló a Augusto, he determinado enviarle a él.

*Salmos 119:65-80 y Hechos 25 nos enseñan que la firmeza espiritual se desarrolla cuando una persona aprende a confiar en Dios más allá de lo que entiende o siente. El salmista reconoce que las aflicciones lo ayudaron a conocer más profundamente los caminos de Dios y a valorar Su Palabra por encima de cualquier riqueza o comodidad. Mientras tanto, Pablo enfrenta nuevamente acusaciones injustas y maniobras humanas que intentan frenar su avance, pero permanece sereno porque su confianza no está en los hombres, sino en el propósito de Dios. Ambos pasajes revelan que la fe madura no se construye cuando todo sale bien, sino cuando el creyente decide permanecer fiel en medio de la presión, permitiendo que Dios transforme cada prueba en una oportunidad para crecer en sabiduría, paciencia y dependencia.* Mientras aguardamos el retorno de Cristo Jesús, caminemos por fe con la certeza de que nuestro Padre amado sigue obrando aun en los procesos que no comprendemos, formando en nosotros un corazón más humilde, más sensible a Su voz y más firme en Su verdad.

Los desafíos pueden enseñarnos lo que la comodidad nunca nos enseñaría. El salmista aprendió a valorar más la Palabra de Dios a través de la aflicción, y Pablo aprendió a permanecer firme en medio de la injusticia. Mientras aguardamos el retorno de Cristo Jesús, permitamos que cada proceso fortalezca nuestra confianza en nuestro Padre amado, sabiendo que Su fidelidad sigue obrando aun cuando no comprendamos completamente el camino. Porque la fe madura no solo confía cuando entiende; también permanece firme cuando todavía está esperando la respuesta.

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