Domingo 19 Abril 2026
Salmos 91; Hechos 2
LECTURA DIARIA


SALMOS 91:1-5, 9, 11, 15
El que habita al abrigo del Altísimo Morará bajo la sombra del Omnipotente. Diré yo a Jehová: Esperanza mía, y castillo mío; Mi Dios, en quien confiaré. Él te librará del lazo del cazador, De la peste destructora. Con sus plumas te cubrirá, Y debajo de sus alas estarás seguro; Escudo y adarga es su verdad. No temerás el terror nocturno, Ni saeta que vuele de día,
Porque has puesto a Jehová, que es mi esperanza, Al Altísimo por tu habitación,
Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, Que te guarden en todos tus caminos.
Me invocará, y yo le responderé; Con él estaré yo en la angustia; Lo libraré y le glorificaré.
HECHOS 2:1-4, 37-39
Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos. Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen.
Al oír esto, se compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: Varones hermanos, ¿qué haremos? Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare.
En Salmos 91 y Hechos de los Apóstoles 2, vemos dos verdades que se conectan de forma poderosa: la seguridad en nuestro Padre amado y el poder de Su Espíritu obrando en nosotros.
En el Salmo 91 se describe a alguien que “habita al abrigo del Altísimo”. En ese contexto, hablar de “habitar” no es visitar de vez en cuando, es permanecer constantemente, hacer de Dios su lugar seguro. Cuando menciona “alas” y “escudo”, no es literal, es una manera cercana de expresar protección, cuidado y cobertura total. Es como un padre cubriendo a sus hijos. También cuando habla de pestes, trampas y peligros, refleja las amenazas reales de ese tiempo, pero el mensaje es claro: quien confía en Dios vive seguro en Él, no porque no haya dificultades, sino porque está bajo Su cuidado.
Luego en Hechos 2 vemos el cumplimiento de la promesa: el Espíritu Santo desciende. Cuando se habla de “lenguas como de fuego” y “viento recio”, son formas de describir una manifestación visible del poder de Dios. En ese tiempo, el viento representaba fuerza invisible pero real, y el fuego purificación y presencia divina. Es decir, Dios no solo está con ellos, ahora está dentro de ellos capacitándolos.
También cuando comienzan a hablar en otros idiomas, no era desorden, era una señal clara para que personas de diferentes lugares entendieran el mensaje. Dios estaba dejando ver que Su obra ya no era limitada, ahora era para todos.
Como iglesia, esto nos enseña algo bien directo:
👉🏾 No se trata solo de creer, se trata de permanecer en Dios diariamente.
👉🏾 Nuestra seguridad no está en lo que vemos, sino en quién confiamos.
👉🏾 Dios no solo nos cuida, también nos capacita para vivir y avanzar.
👉🏾 No fuimos llamados a una vida débil, sino a una vida guiada por Su Espíritu.
Obedecer es una respuesta de amor, y esforzarnos en amor es decidir permanecer bajo Su cobertura y caminar en el poder que Él nos da, aun cuando haya presión o incertidumbre.
No basta con conocer a Dios de momentos. Es necesario habitar en Él todos los días. Buscarle, obedecerle y depender de Su dirección. Y al mismo tiempo, no vivir apagados, sino conscientes de que Su Espíritu nos fortalece, nos guía y nos da valor para hacer lo correcto.
