Domingo 22 Marzo 2026
Salmos 67; Marcos 6
LECTURA DIARIA


Salmos 67:1-2, 7
Dios tenga misericordia de nosotros, y nos bendiga; Haga resplandecer su rostro sobre nosotros; Selah Para que sea conocido en la tierra tu camino, En todas las naciones tu salvación.
Bendíganos Dios, Y témanlo todos los términos de la tierra.
Marcos 6:7, 12-13, 41-42, 49-50
Después llamó a los doce, y comenzó a enviarlos de dos en dos; y les dio autoridad sobre los espíritus inmundos.
Y saliendo, predicaban que los hombres se arrepintiesen. Y echaban fuera muchos demonios, y ungían con aceite a muchos enfermos, y los sanaban.
Entonces tomó los cinco panes y los dos peces, y levantando los ojos al cielo, bendijo, y partió los panes, y dio a sus discípulos para que los pusiesen delante; y repartió los dos peces entre todos. Y comieron todos, y se saciaron.
Viéndole ellos andar sobre el mar, pensaron que era un fantasma, y gritaron; porque todos le veían, y se turbaron. Pero en seguida habló con ellos, y les dijo: ¡Tened ánimo; yo soy, no temáis!
En Salmos 67 y Evangelio de Marcos 6 vemos una verdad poderosa: cuando vivimos bajo la bendición de nuestro Padre amado, no es para quedarnos con ella, sino para reflejarla y sostenernos firmes aun en medio de los desafíos. El salmo expresa un deseo profundo: que Dios tenga misericordia, nos bendiga y haga resplandecer Su rostro sobre nosotros; en la mentalidad oriental, “el rostro de Dios” representaba favor, aprobación y cercanía, como un rey que muestra agrado hacia su pueblo. Pero ese favor tenía un propósito: que todas las naciones conocieran a Dios. Luego, en Marcos 6, vemos a Jesucristo enviando a sus discípulos de dos en dos; en esa cultura, ir acompañados era señal de respaldo, testimonio y cobertura. Ellos salen sin depender de recursos humanos, aprendiendo a confiar en la provisión del Padre. También vemos la multiplicación de los panes, donde Jesús toma lo poco, lo bendice y lo reparte; en el contexto hebreo, compartir el pan era un acto de comunidad y provisión divina. Más adelante, cuando los discípulos enfrentan la tormenta en el mar, Jesús camina sobre las aguas,símbolo de caos e inestabilidad, mostrando que Él tiene autoridad sobre lo que parece incontrolable. Estos pasajes nos enseñan que una vida firme no solo recibe de Dios, sino que confía, obedece y comparte lo que Él da. Cuando permanecemos atentos a nuestro Padre, caminamos con fe aun sin ver todos los recursos, servimos a otros con lo que tenemos y nos mantenemos en paz en medio de las tormentas, sabiendo que Cristo Jesús siempre se acerca y tiene el control.
