Domingo 25 Enero 2026

Salmos 19; Mateo 10

LECTURA DIARIA

Salmos 19:1-2, 7-8, 14

Los cielos cuentan la gloria de Dios, Y el firmamento anuncia la obra de sus manos. Un día emite palabra a otro día, Y una noche a otra noche declara sabiduría.

La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma; El testimonio de Jehová es fiel, que hace sabio al sencillo. Los mandamientos de Jehová son rectos, que alegran el corazón; El precepto de Jehová es puro, que alumbra los ojos.

Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, Oh Jehová, roca mía, y redentor mío.

Mateo 10:1, 16, 22, 32-33

Entonces llamando a sus doce discípulos, les dio autoridad sobre los espíritus inmundos, para que los echasen fuera, y para sanar toda enfermedad y toda dolencia.

He aquí, yo os envío como a ovejas en medio de lobos; sed, pues, prudentes como serpientes, y sencillos como palomas.

Y seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre; mas el que persevere hasta el fin, este será salvo.

A cualquiera, pues, que me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos. Y a cualquiera que me niegue delante de los hombres, yo también le negaré delante de mi Padre que está en los cielos.

"Salmos 19 y Mateo 10 nos despiertan a una vida de vigilancia espiritual, donde no hay espacio para una fe pasiva ni dormida: Dios revela Su gloria y Su verdad de forma constante, tanto en la creación como en Su Palabra, para formar creyentes con ojos abiertos, corazón alineado y boca limpia delante de Él; pero esa revelación demanda una respuesta firme, porque Cristo Jesús nos envía a vivir y a hablar esa verdad en medio de oposición, presión y decisiones que confrontan nuestra comodidad. Aquí se cumple el llamado de “Velad, estad firmes en la fe, portaos varonilmente y esforzaos” (1 Corintios 16:13), ya que solo quien vela discierne la voz de Dios, solo quien está firme no negocia la verdad, solo quien se esfuerza vence el temor, y solo quien vive en fe confiesa a Cristo Jesús aun cuando el costo es alto. Estos capítulos nos alertan que Dios no busca espectadores de Su gloria, sino discípulos despiertos, sobrios y valientes, que confían en el cuidado del Padre, caminan guiados por Su Palabra y permanecen firmes hasta el fin, sin callar, sin retroceder y sin distraerse."

  • Velamos cuando afinamos nuestro oído espiritual a la Palabra, no solo a las circunstancias.

“La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma”

(Salmos 19:7).

Por eso Cristo Jesús dice: “Lo que os digo en tinieblas, decidlo en la luz”

( Mateo 10:27).

  • Velar es vivir atentos a lo que Dios dice, no distraídos por el ruido del mundo.

  • Permanecemos firmes cuando obedecemos aunque haya oposición.

“El mandamiento de Jehová es puro, que alumbra los ojos”

(Salmos 19:8).

Y aun así Cristo Jesús advierte: “Os envío como ovejas en medio de lobos”

(Mateo 10:16).

  • La firmeza no depende del ambiente, sino de la verdad que nos gobierna.

Nos esforzamos cuando hablamos con valentía y no con temor.

“Sean gratos los dichos de mi boca”

(Salmos 19:14).

“No les temáis… no temáis a los que matan el cuerpo”

(Mateo 10:26,28).

  • Esforzarse es elegir agradar a Dios antes que agradar a los hombres.

  • Caminamos confiados cuando recordamos que el Padre cuida cada detalle.

“Jehová… mi redentor”

(Salmos 19:14).

“Aun vuestros cabellos están todos contados”

(Mateo 10:30).

  • La misión es demandante, pero el cuidado de Dios es constante.

Dios no solo se revela para ser admirado, sino para ser obedecido, anunciado y vivido. Es tiempo de oír Su voz, limpiar el corazón, hablar con verdad y caminar sin temor, firmes en Cristo Jesús, sabiendo que el Padre nos envía y también nos guarda.