Domingo 26 Abril 2026

Salmos 96; Hechos 5

LECTURA DIARIA

SALMOS 96:1-4, 7-10

Cantad a Jehová cántico nuevo; Cantad a Jehová, toda la tierra. Cantad a Jehová, bendecid su nombre; Anunciad de día en día su salvación. Proclamad entre las naciones su gloria, En todos los pueblos sus maravillas. Porque grande es Jehová, y digno de suprema alabanza; Temible sobre todos los dioses.

Tributad a Jehová, oh familias de los pueblos, Dad a Jehová la gloria y el poder. Dad a Jehová la honra debida a su nombre; Traed ofrendas, y venid a sus atrios. Adorad a Jehová en la hermosura de la santidad; Temed delante de él, toda la tierra. Decid entre las naciones: Jehová reina. También afirmó el mundo, no será conmovido; Juzgará a los pueblos en justicia.

HECHOS 5:1-4, 12, 15, 28-29, 40-41

Pero cierto hombre llamado Ananías, con Safira su mujer, vendió una heredad, y sustrajo del precio, sabiéndolo también su mujer; y trayendo sólo una parte, la puso a los pies de los apóstoles. Y dijo Pedro: Ananías, ¿por qué llenó Satanás tu corazón para que mintieses al Espíritu Santo, y sustrajeses del precio de la heredad? Reteniéndola, ¿no se te quedaba a ti? y vendida, ¿no estaba en tu poder? ¿Por qué pusiste esto en tu corazón? No has mentido a los hombres, sino a Dios.

Y por la mano de los apóstoles se hacían muchas señales y prodigios en el pueblo; y estaban todos unánimes en el pórtico de Salomón.

tanto que sacaban los enfermos a las calles, y los ponían en camas y lechos, para que al pasar Pedro, a lo menos su sombra cayese sobre alguno de ellos.

diciendo: ¿No os mandamos estrictamente que no enseñaseis en ese nombre? Y ahora habéis llenado a Jerusalén de vuestra doctrina, y queréis echar sobre nosotros la sangre de ese hombre. Respondiendo Pedro y los apóstoles, dijeron: Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres.

Y convinieron con él; y llamando a los apóstoles, después de azotarlos, les intimaron que no hablasen en el nombre de Jesús, y los pusieron en libertad. Y ellos salieron de la presencia del concilio, gozosos de haber sido tenidos por dignos de padecer afrenta por causa del Nombre.

En Salmo 96 y Hechos de los Apóstoles 5 se revela un contraste que aterriza la fe a lo real: por un lado, el salmista (atribuyéndolo a David en esa expresión de adoración) llama a “cantar cántico nuevo”, que en el pensamiento oriental no es solo una canción distinta, sino una vida renovada que reconoce a Dios diariamente; y por otro lado, la iglesia primitiva muestra que esa vida no es apariencia, es verdad. En Hechos 5, el caso de Ananías y Safira expone que en la mentalidad bíblica Dios no mira lo externo, sino la intención del corazón; no es dar, es vivir en integridad. Luego, los apóstoles son perseguidos, pero siguen firmes, y aquí hay otro orientalismo práctico: ser azotado por causa de Cristo Jesús y salir gozosos refleja que el honor no está en evitar el sufrimiento, sino en permanecer fiel.

Adorar no es cantar solamente, es vivir diariamente reconociendo a nuestro Padre amado.

No se trata de aparentar espiritualidad, sino de caminar en verdad e integridad.

Estar firmes es no negociar la fe, aunque haya presión.

Esforzarse en amor es obedecer con un corazón correcto, no por apariencia.

Nuestro Padre amado busca hijos que no solo le canten, sino que le reflejen con una vida genuina. Cuando hay verdad en el corazón, hay firmeza, y cuando hay firmeza, hay una fe que no se quiebra, sino que permanece, avanza y honra a Cristo Jesús en todo.