Domingo 27 Septiembre 2026
Proverbios 8 y Deuteronomio 33
LECTURA DIARIA


PROVERBIOS 8:1, 3, 6-8, 10-11, 13-14, 17-18
¿No clama la sabiduría, Y da su voz la inteligencia?
En el lugar de las puertas, a la entrada de la ciudad, A la entrada de las puertas da voces:
Oíd, porque hablaré cosas excelentes, Y abriré mis labios para cosas rectas. Porque mi boca hablará verdad, Y la impiedad abominan mis labios. Justas son todas las razones de mi boca; No hay en ellas cosa perversa ni torcida.
Recibid mi enseñanza, y no plata; Y ciencia antes que el oro escogido. Porque mejor es la sabiduría que las piedras preciosas; Y todo cuanto se puede desear, no es de compararse con ella.
El temor de Jehová es aborrecer el mal; La soberbia y la arrogancia, el mal camino, Y la boca perversa, aborrezco. Conmigo está el consejo y el buen juicio; Yo soy la inteligencia; mío es el poder.
Yo amo a los que me aman, Y me hallan los que temprano me buscan. Las riquezas y la honra están conmigo; Riquezas duraderas, y justicia.
DEUTERONOMIO 33:1, 27-29
Esta es la bendición con la cual bendijo Moisés varón de Dios a los hijos de Israel, antes que muriese.
El eterno Dios es tu refugio, Y acá abajo los brazos eternos; Él echó de delante de ti al enemigo, Y dijo: Destruye. E Israel habitará confiado, la fuente de Jacob habitará sola En tierra de grano y de vino; También sus cielos destilarán rocío. Bienaventurado tú, oh Israel. ¿Quién como tú, Pueblo salvo por Jehová, Escudo de tu socorro, Y espada de tu triunfo? Así que tus enemigos serán humillados, Y tú hollarás sobre sus alturas.
*Proverbios 8 presenta a la sabiduría como una voz que no se esconde, sino que clama en los caminos y junto a las puertas, allí donde transcurre la vida cotidiana. «Bienaventurado el hombre que me escucha»; la imagen es hermosa: la sabiduría está cerca, pero el corazón debe detenerse, escuchar y escoger. Sus palabras son más valiosas que la plata y el oro porque conducen a la justicia, al buen juicio y a la vida. Para el creyente, velar es aprender a reconocer esa voz entre tantas otras y permitir que la Palabra gobierne pensamientos, decisiones y relaciones.* Deuteronomio 33, por su parte, recoge las últimas palabras de Moisés sobre las tribus de Israel y termina recordándoles quién es su verdadera seguridad: «El eterno Dios es tu refugio, y acá abajo los brazos eternos». Moisés está terminando una etapa, pero deja al pueblo descansando no en un hombre ni en una circunstancia, sino en el Dios eterno que sostiene. Qué hermoso para nuestra vida: la sabiduría nos enseña cómo caminar y los brazos eternos nos recuerdan quién nos sostiene mientras caminamos. Por eso podemos permanecer firmes aun cuando cambien las etapas: escuchamos la Palabra, discernimos, obedecemos y avanzamos confiados, sabiendo que nuestro Padre amado va delante y debajo de nosotros están Sus brazos. Escuchar la sabiduría, escoger el buen camino, permanecer firmes, descansar en Dios avanzar en amor, con nuestros ojos puestos en Cristo Jesús y aguardando fielmente Su retorno.
