Domingo 3 Mayo 2026
Salmos 101; Hechos 7
LECTURA DIARIA


SALMOS 101:1-3, 6-7
Misericordia y juicio cantaré; A ti cantaré yo, oh Jehová. Entenderé el camino de la perfección Cuando vengas a mí. En la integridad de mi corazón andaré en medio de mi casa. No pondré delante de mis ojos cosa injusta. Aborrezco la obra de los que se desvían; Ninguno de ellos se acercará a mí.
Mis ojos pondré en los fieles de la tierra, para que estén conmigo; El que ande en el camino de la perfección, este me servirá. No habitará dentro de mi casa el que hace fraude; El que habla mentiras no se afirmará delante de mis ojos.
HECHOS 7:51-56, 59-60
¡Duros de cerviz, e incircuncisos de corazón y de oídos! Vosotros resistís siempre al Espíritu Santo; como vuestros padres, así también vosotros. ¿A cuál de los profetas no persiguieron vuestros padres? Y mataron a los que anunciaron de antemano la venida del Justo, de quien vosotros ahora habéis sido entregadores y matadores; vosotros que recibisteis la ley por disposición de ángeles, y no la guardasteis. Oyendo estas cosas, se enfurecían en sus corazones, y crujían los dientes contra él. Pero Esteban, lleno del Espíritu Santo, puestos los ojos en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús que estaba a la diestra de Dios, y dijo: He aquí, veo los cielos abiertos, y al Hijo del Hombre que está a la diestra de Dios.
Y apedreaban a Esteban, mientras él invocaba y decía: Señor Jesús, recibe mi espíritu. Y puesto de rodillas, clamó a gran voz: Señor, no les tomes en cuenta este pecado. Y habiendo dicho esto, durmió.
En Salmo 101 y Hechos 7 se ve una coherencia poderosa: lo que se decide en lo íntimo se sostiene en lo público. El salmo muestra el compromiso de David de vivir con un corazón íntegro, donde en el lenguaje oriental “andar en integridad en casa” significa ser el mismo delante de Dios y delante de otros, sin doble vida. Luego, en Hechos 7, Esteban no solo habla verdad, la encarna; su discurso revela que conocer la historia de Dios no basta si el corazón sigue endurecido, y su reacción final, perdonar demuestra que una vida llena de Cristo Jesús responde desde amor, no desde dolor.
Vivir estos capítulos hoy es cuidar el corazón en lo secreto, mantenerse firme en la verdad y esforzarse en amar aun cuando no es fácil; no es apariencia, es coherencia diaria con nuestro Padre amado.
