Domingo 5 Abril 2026

Salmos 80; Marcos 12

LECTURA DIARIA

Salmos 80:3, 7, 14-15, 17-18

Oh Dios, restáuranos; Haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos.

Oh Dios de los ejércitos, restáuranos; Haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos.

Oh Dios de los ejércitos, vuelve ahora; Mira desde el cielo, y considera, y visita esta viña, La planta que plantó tu diestra, Y el renuevo que para ti afirmaste.

Sea tu mano sobre el varón de tu diestra, Sobre el hijo de hombre que para ti afirmaste. Así no nos apartaremos de ti; Vida nos darás, e invocaremos tu nombre.

Marcos 12:1-3, 9-11, 14, 16-17, 30-31, 33, 41-44

Entonces comenzó Jesús a decirles por parábolas: Un hombre plantó una viña, la cercó de vallado, cavó un lagar, edificó una torre, y la arrendó a unos labradores, y se fue lejos. Y a su tiempo envió un siervo a los labradores, para que recibiese de estos del fruto de la viña. Mas ellos, tomándole, le golpearon, y le enviaron con las manos vacías.

¿Qué, pues, hará el señor de la viña? Vendrá, y destruirá a los labradores, y dará su viña a otros. ¿Ni aun esta escritura habéis leído: La piedra que desecharon los edificadores Ha venido a ser cabeza del ángulo; El Señor ha hecho esto, Y es cosa maravillosa a nuestros ojos?

Viniendo ellos, le dijeron: Maestro, sabemos que eres hombre veraz, y que no te cuidas de nadie; porque no miras la apariencia de los hombres, sino que con verdad enseñas el camino de Dios. ¿Es lícito dar tributo a César, o no? ¿Daremos, o no daremos?

Ellos se la trajeron; y les dijo: ¿De quién es esta imagen y la inscripción? Ellos le dijeron: De César. Respondiendo Jesús, les dijo: Dad a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios. Y se maravillaron de él.

Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que estos.

y el amarle con todo el corazón, con todo el entendimiento, con toda el alma, y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a uno mismo, es más que todos los holocaustos y sacrificios.

Estando Jesús sentado delante del arca de la ofrenda, miraba cómo el pueblo echaba dinero en el arca; y muchos ricos echaban mucho. Y vino una viuda pobre, y echó dos blancas, o sea un cuadrante. Entonces llamando a sus discípulos, les dijo: De cierto os digo que esta viuda pobre echó más que todos los que han echado en el arca; porque todos han echado de lo que les sobra; pero esta, de su pobreza echó todo lo que tenía, todo su sustento.

En estos capítulos vemos dos llamados que se conectan profundamente con nuestro caminar. En el Salmo 80, el pueblo clama a nuestro Padre amado pidiendo restauración; usan la imagen de la vid, algo muy común en su tiempo, para mostrar cómo Dios los plantó, los cuidó, pero al apartarse, esa protección se vio afectada. Es un clamor sincero: “restáuranos”, reconociendo que solo papá puede levantar lo que se ha debilitado. Por otro lado, en Marcos 12, Cristo Jesús confronta directamente el corazón religioso: habla de los labradores malvados, mostrando cómo algunos reciben lo de Dios pero no responden correctamente; luego enseña lo más importante: amar a Dios con todo el corazón y al prójimo como a uno mismo, y resalta a la viuda que dio lo poco que tenía, pero lo dio con todo, enseñándonos que para papá el valor está en el corazón, no en la cantidad.

Esforzarnos en amor no es teoría, es vivir rendidos de verdad.

Es volver a Dios cuando algo no está bien, reconocer que lo necesitamos, y responder con un corazón sincero. Es amar a papá por encima de todo, no vivir de apariencia, dar lo mejor de nosotros aunque parezca poco, y cuidar cómo estamos respondiendo a lo que Él nos ha confiado. Hoy somos llamados a examinarnos, a volver si es necesario, y a caminar en obediencia real, con un amor genuino que se demuestra en cada decisión.