Domingo 7 Junio 2026

Salmos 119:17-32; Hechos 22

LECTURA DIARIA

SALMOS 119:18, 20, 24-25, 27-28, 30, 32

Abre mis ojos, y miraré Las maravillas de tu ley.

Quebrantada está mi alma de desear Tus juicios en todo tiempo.

Pues tus testimonios son mis delicias Y mis consejeros. Dálet Abatida hasta el polvo está mi alma; Vivifícame según tu palabra.

Hazme entender el camino de tus mandamientos, Para que medite en tus maravillas. Se deshace mi alma de ansiedad; Susténtame según tu palabra.

Escogí el camino de la verdad; He puesto tus juicios delante de mí.

Por el camino de tus mandamientos correré, Cuando ensanches mi corazón. He

HECHOS 22:1-3, 6-8, 10, 14-16, 21

Varones hermanos y padres, oíd ahora mi defensa ante vosotros.Y al oír que les hablaba en lengua hebrea, guardaron más silencio. Y él les dijo: Yo de cierto soy judío, nacido en Tarso de Cilicia, pero criado en esta ciudad, instruido a los pies de Gamaliel, estrictamente conforme a la ley de nuestros padres, celoso de Dios, como hoy lo sois todos vosotros.

Pero aconteció que yendo yo, al llegar cerca de Damasco, como a mediodía, de repente me rodeó mucha luz del cielo; y caí al suelo, y oí una voz que me decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Yo entonces respondí: ¿Quién eres, Señor? Y me dijo: Yo soy Jesús de Nazaret, a quien tú persigues.

Y dije: ¿Qué haré, Señor? Y el Señor me dijo: Levántate, y ve a Damasco, y allí se te dirá todo lo que está ordenado que hagas.

Y él dijo: El Dios de nuestros padres te ha escogido para que conozcas su voluntad, y veas al Justo, y oigas la voz de su boca. Porque serás testigo suyo a todos los hombres, de lo que has visto y oído. Ahora, pues, ¿por qué te detienes? Levántate y bautízate, y lava tus pecados, invocando su nombre.

Pero me dijo: Ve, porque yo te enviaré lejos a los gentiles.

Salmos 119:17–32 y Hechos 22 tienen un hilo conductor muy hermoso: un corazón que desea permanecer fiel a Dios aun cuando enfrenta oposición, aflicción o incomprensión.

*En Salmo 119 17–32, el salmista reconoce que necesita la ayuda de Dios para comprender, amar y permanecer en Su Palabra. Habla de aflicción, menosprecio y oposición, pero en lugar de alejarse de Dios, se acerca más a Sus enseñanzas. Repite constantemente que su deleite, consejo y dirección provienen de la Palabra. Por su parte, en Hechos de los Apóstoles 22, Pablo comparte su testimonio delante de una multitud hostil, explicando cómo Cristo Jesús transformó completamente su vida. Aunque muchos rechazaron su mensaje, Pablo permaneció firme en aquello que Dios le había mostrado. Ambos pasajes nos enseñan que la verdadera fe no depende de la aprobación de las personas ni de la ausencia de dificultades, sino de una convicción profunda nacida de la relación con Dios.* Mientras aguardamos el retorno de Cristo Jesús, somos llamados a caminar por fe alimentándonos diariamente de la Palabra de Dios, permitiendo que ella forme nuestros pensamientos, fortalezca nuestras decisiones y sostenga nuestro corazón en medio de cualquier oposición. Porque quien encuentra su deleite en la verdad de Dios desarrolla una firmeza que las circunstancias no pueden derribar y una esperanza que permanece viva aun en los momentos más difíciles

Cuando el alma se sienta cansada, confundida o presionada, corre a la Palabra de Dios antes que a tus propias conclusiones. Así como el salmista encontró dirección en la verdad y Pablo encontró propósito al obedecer la voz de Cristo Jesús, nosotros también somos llamados a caminar por fe, permitiendo que Dios ensanche nuestro corazón, fortalezca nuestra convicción y dirija nuestros pasos mientras aguardamos el retorno de Cristo Jesús.

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