Domingo 8 Marzo 2026
Salmos 56; Mateo 28
LECTURA DIARIA


Salmos 56:3-4, 8, 11
En el día que temo, Yo en ti confío. En Dios alabaré su palabra; En Dios he confiado; no temeré; ¿Qué puede hacerme el hombre?
Mis huidas tú has contado; Pon mis lágrimas en tu redoma; ¿No están ellas en tu libro?
En Dios he confiado; no temeré; ¿Qué puede hacerme el hombre?
Mateo 28:5-6, 18-20
Mas el ángel, respondiendo, dijo a las mujeres: No temáis vosotras; porque yo sé que buscáis a Jesús, el que fue crucificado. No está aquí, pues ha resucitado, como dijo. Venid, ved el lugar donde fue puesto el Señor.
Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.
En Salmos 56 vemos a David en un momento de gran presión, rodeado de enemigos y viviendo en tierra extranjera; sin embargo, en medio del temor decide afirmar su confianza en Dios. En el pensamiento hebreo, cuando David dice que Dios guarda sus lágrimas en un frasco, usa una imagen muy conocida en el mundo antiguo donde las lágrimas eran recogidas como señal de dolor profundo y memoria de un sufrimiento real, mostrando que para el Señor ninguna aflicción de sus hijos pasa desapercibida. Luego, en Mateo 28, contemplamos el momento glorioso de la resurrección de Cristo Jesús: la piedra removida del sepulcro, que en aquella cultura sellaba definitivamente una tumba, se convierte en señal de que la muerte ha sido vencida. El ángel anuncia que el Señor ha resucitado y Cristo mismo comisiona a sus discípulos a ir y hacer discípulos a todas las naciones, recordándoles que Él estará con ellos todos los días. Ambos pasajes nos enseñan que, aun cuando enfrentamos temor o pruebas, estamos llamados a mantenernos vigilantes, firmes y valientes, confiando en la presencia constante del Señor y viviendo en obediencia y amor, sabiendo que Aquel que venció la muerte camina con nosotros cada día
