Jueves 13 Agosto 2026

Números 15 y 16

LECTURA DIARIA

NÚMEROS 15:37-41

Y Jehová habló a Moisés, diciendo: Habla a los hijos de Israel, y diles que se hagan franjas en los bordes de sus vestidos, por sus generaciones; y pongan en cada franja de los bordes un cordón de azul.Y os servirá de franja, para que cuando lo veáis os acordéis de todos los mandamientos de Jehová, para ponerlos por obra; y no miréis en pos de vuestro corazón y de vuestros ojos, en pos de los cuales os prostituyáis. Para que os acordéis, y hagáis todos mis mandamientos, y seáis santos a vuestro Dios. Yo Jehová vuestro Dios, que os saqué de la tierra de Egipto, para ser vuestro Dios. Yo Jehová vuestro Dios.

NÚMEROS 16:1-5, 8-10, 28

Coré hijo de Izhar, hijo de Coat, hijo de Leví, y Datán y Abiram hijos de Eliab, y On hijo de Pelet, de los hijos de Rubén, tomaron gente, y se levantaron contra Moisés con doscientos cincuenta varones de los hijos de Israel, príncipes de la congregación, de los del consejo, varones de renombre. Y se juntaron contra Moisés y Aarón y les dijeron: ¡Basta ya de vosotros! Porque toda la congregación, todos ellos son santos, y en medio de ellos está Jehová; ¿por qué, pues, os levantáis vosotros sobre la congregación de Jehová? Cuando oyó esto Moisés, se postró sobre su rostro; y habló a Coré y a todo su séquito, diciendo: Mañana mostrará Jehová quién es suyo, y quién es santo, y hará que se acerque a él; al que él escogiere, él lo acercará a sí.

Dijo más Moisés a Coré: Oíd ahora, hijos de Leví: ¿Os es poco que el Dios de Israel os haya apartado de la congregación de Israel, acercándoos a él para que ministréis en el servicio del tabernáculo de Jehová, y estéis delante de la congregación para ministrarles, y que te hizo acercar a ti, y a todos tus hermanos los hijos de Leví contigo? ¿Procuráis también el sacerdocio?

Y dijo Moisés: En esto conoceréis que Jehová me ha enviado para que hiciese todas estas cosas, y que no las hice de mi propia voluntad.

Números 15 y 16 muestran que avanzar con Dios requiere no solo llegar a la tierra prometida, sino aprender a caminar diariamente en obediencia, humildad y reverencia. Números 15 recuerda que las ofrendas, las leyes y hasta el caso de quien pecó deliberadamente enseñaban que la relación con Dios no podía tratarse con ligereza; el mandamiento de poner flecos en los vestidos tenía también un propósito pedagógico: ver, recordar y obedecer, porque en la mentalidad hebrea recordar no era solamente traer algo a la memoria, sino permitir que esa verdad dirigiera la conducta. Luego Números 16 presenta la rebelión de Coré, Datán y Abiram, quienes cuestionaron la autoridad establecida por Dios; aquí aparece un contraste fuerte: Moisés se postra ante Dios, mientras ellos se levantan contra la posición que Él había establecido; uno busca dirección desde la humildad, los otros buscan posición desde la ambición. Para el Cuerpo de Cristo, ambos capítulos llaman a revisar el corazón: ¿estamos avanzando en obediencia o solamente buscando nuestro propio lugar?, ¿estamos recordando la Palabra para vivirla o solamente para conocerla? Agosto nos llama a avanzar con constancia, paso a paso, y estos capítulos nos recuerdan que perseverar también significa respetar los procesos de Dios, cuidar la unidad, rechazar la comparación y permanecer fieles aun cuando nadie esté mirando. No todo lo que parece iniciativa espiritual nace de Dios; por eso necesitamos humildad para escuchar, discernimiento para obedecer y amor para no convertir nuestras diferencias en divisiones. Mientras corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, permanezcamos velando, firmes en la fe y haciendo todas las cosas con amor, porque avanzar con constancia no significa correr delante de Dios para ocupar un lugar, sino caminar fielmente en el lugar y propósito que Él nos ha confiado.

Filipenses 2:3

Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad...

1 Pedro 5:5

...revestíos de humildad; porque Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes.

Hebreos 13:17

Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos...

Antes de preguntarnos “¿qué lugar ocupo?”, preguntémonos “¿estoy siendo fiel en el lugar donde Dios me ha puesto?”; antes de querer ser reconocidos, aprendamos a servir; antes de reaccionar ante una diferencia, aprendamos a humillarnos y buscar dirección. Avanzar con constancia también es saber permanecer humildes, obedientes y unidos, dejando que Dios sea quien abra las puertas, establezca los tiempos y determine el lugar. 

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