Jueves 14 Mayo 2026
Hechos 11
LECTURA DIARIA


HECHOS 11:1, 3-4, 9, 17-18, 22-26
Oyeron los apóstoles y los hermanos que estaban en Judea, que también los gentiles habían recibido la palabra de Dios.
diciendo: ¿Por qué has entrado en casa de hombres incircuncisos, y has comido con ellos? Entonces comenzó Pedro a contarles por orden lo sucedido, diciendo:
Entonces la voz me respondió del cielo por segunda vez: Lo que Dios limpió, no lo llames tú común.
Si Dios, pues, les concedió también el mismo don que a nosotros que hemos creído en el Señor Jesucristo, ¿quién era yo que pudiese estorbar a Dios? Entonces, oídas estas cosas, callaron, y glorificaron a Dios, diciendo: ¡De manera que también a los gentiles ha dado Dios arrepentimiento para vida!
Llegó la noticia de estas cosas a oídos de la iglesia que estaba en Jerusalén; y enviaron a Bernabé que fuese hasta Antioquía. Este, cuando llegó, y vio la gracia de Dios, se regocijó, y exhortó a todos a que con propósito de corazón permaneciesen fieles al Señor. Porque era varón bueno, y lleno del Espíritu Santo y de fe. Y una gran multitud fue agregada al Señor. Después fue Bernabé a Tarso para buscar a Saulo; y hallándole, le trajo a Antioquía. Y se congregaron allí todo un año con la iglesia, y enseñaron a mucha gente; y a los discípulos se les llamó cristianos por primera vez en Antioquía.
En Hechos de los Apóstoles 11 vemos algo profundamente transformador: nuestro Padre amado continúa ensanchando la visión de la iglesia y confrontando estructuras mentales limitadas. Después de lo ocurrido con Cornelio, ahora Pedro tiene que explicar a los creyentes judíos por qué entró en casa de gentiles. Y esto revela algo muy humano: muchas veces las personas aceptan el mover de Dios mientras ocurre dentro de sus parámetros, pero cuando Dios rompe tradiciones, prejuicios o comodidad, el corazón puede resistirse.
En el pensamiento oriental, entrar a la casa de alguien implicaba comunión, aceptación y relación. Por eso el conflicto era tan fuerte: no era solo un cambio cultural, era una confrontación directa a siglos de separación mental y religiosa. Pero Pedro les explica cómo el Espíritu Santo descendió también sobre los gentiles, mostrando que Dios no estaba formando un grupo exclusivo, sino una familia espiritual en Cristo Jesús.
Aquí aparece una verdad demasiado profunda: nuestro Padre amado constantemente lleva a sus hijos a crecer más allá de mentalidades pequeñas. Porque una mente limitada puede amar sinceramente a Dios y aun así restringir cómo cree que Él puede obrar. Y cuando Pedro termina de hablar, los creyentes glorifican a Dios diciendo que también a los gentiles les había concedido arrepentimiento para vida. Eso significa que el problema nunca fue el deseo de Dios de acercarse a las personas; el problema eran las barreras humanas.
Luego el capítulo muestra cómo la iglesia comienza a expandirse hasta Antioquía, y aquí aparece algo hermoso: Bernabé ve la gracia de Dios y anima a todos a permanecer fieles con propósito de corazón. En la mentalidad hebrea, el corazón representa el centro de pensamientos, decisiones e intenciones. O sea: permanecer no era solo emoción espiritual; era una decisión consciente y constante.
También es en Antioquía donde por primera vez los discípulos son llamados “cristianos”. Esto es demasiado profundo porque no hablaba solamente de una creencia, sino de una identidad visible; la gente veía en ellos una manera de vivir parecida a Cristo Jesús.
Velar es revisar constantemente si hay prejuicios, durezas o límites mentales en el corazón.
Estar firmes es permanecer fieles a Cristo Jesús aun cuando Dios nos saque de zonas cómodas.
Esforzarse en amor es aprender a recibir y mirar a otros desde la gracia de Dios y no desde etiquetas humanas.
Una vida madura no limita a Dios a experiencias pasadas; permanece abierta a seguir creciendo y aprendiendo.
Ser “cristiano” no es solo identificarse con una religión, sino reflejar el carácter, amor y verdad de Cristo Jesús diariamente.
