Jueves 15 Octubre 2026

Josué 20 y 21

LECTURA DIARIA

JOSUÉ 20:2-6

Habla a los hijos de Israel y diles: Señalaos las ciudades de refugio, de las cuales yo os hablé por medio de Moisés, para que se acoja allí el homicida que matare a alguno por accidente y no a sabiendas; y os servirán de refugio contra el vengador de la sangre. Y el que se acogiere a alguna de aquellas ciudades, se presentará a la puerta de la ciudad, y expondrá sus razones en oídos de los ancianos de aquella ciudad; y ellos le recibirán consigo dentro de la ciudad, y le darán lugar para que habite con ellos. Si el vengador de la sangre le siguiere, no entregarán en su mano al homicida, por cuanto hirió a su prójimo por accidente, y no tuvo con él ninguna enemistad antes. Y quedará en aquella ciudad hasta que comparezca en juicio delante de la congregación, y hasta la muerte del que fuere sumo sacerdote en aquel tiempo; entonces el homicida podrá volver a su ciudad y a su casa y a la ciudad de donde huyó.

JOSUÉ 21:1-3, 41-42, 44-45

Los jefes de los padres de los levitas vinieron al sacerdote Eleazar, a Josué hijo de Nun y a los cabezas de los padres de las tribus de los hijos de Israel, y les hablaron en Silo en la tierra de Canaán, diciendo: Jehová mandó por medio de Moisés que nos fuesen dadas ciudades donde habitar, con sus ejidos para nuestros ganados. Entonces los hijos de Israel dieron de su propia herencia a los levitas, conforme al mandato de Jehová, estas ciudades con sus ejidos.

Y todas las ciudades de los levitas en medio de la posesión de los hijos de Israel, fueron cuarenta y ocho ciudades con sus ejidos. Y estas ciudades estaban apartadas la una de la otra, cada cual con sus ejidos alrededor de ella; así fue con todas estas ciudades.

Y Jehová les dio reposo alrededor, conforme a todo lo que había jurado a sus padres; y ninguno de todos sus enemigos pudo hacerles frente, porque Jehová entregó en sus manos a todos sus enemigos. No faltó palabra de todas las buenas promesas que Jehová había hecho a la casa de Israel; todo se cumplió.

Josué 20 y 21 nos muestran que la tierra prometida no solamente debía distribuirse; también debía organizarse de manera que hubiera justicia, protección y provisión para el pueblo. En el capítulo 20, Dios establece las ciudades de refugio, lugares adonde podía acudir quien hubiera causado una muerte accidental para protegerse de la venganza inmediata y tener la oportunidad de presentar su caso ante la congregación. En el mundo antiguo, donde la familia de la víctima podía buscar la venganza de sangre, estas ciudades ofrecían un espacio de protección mientras se examinaban los hechos. ¡Qué importante es esta enseñanza! La justicia de Dios no debía actuar impulsada por la ira ni por conclusiones apresuradas; debía distinguir entre la intención y el accidente, y permitir que el caso fuera escuchado. Esto nos invita a examinar cómo reaccionamos: ¿escuchamos antes de juzgar?, ¿damos espacio para conocer los hechos?, ¿permitimos que la ira dirija nuestras decisiones? En el capítulo 21, los levitas reciben ciudades distribuidas entre las tribus, porque su servicio estaba dedicado al ministerio relacionado con el culto a Jehová y no a una sola región. Así, su provisión quedaba integrada en la vida de todo Israel. El capítulo culmina con una declaración extraordinaria: «No faltó palabra de todas las buenas promesas que Jehová había hecho a la casa de Israel; todo se cumplió». Después de tantos años, batallas, esperas y etapas, la Palabra de Dios había permanecido fiel. Para nosotros, estos capítulos enseñan que la obediencia también se demuestra al tratar a los demás con justicia, actuar sin precipitaciones y sostener con responsabilidad aquello que Dios nos ha confiado. Nuestro Padre amado nos llama a un corazón firme, pero no endurecido; a una convicción que no abandona la verdad y que tampoco pierde la misericordia. Y cuando el cumplimiento de una promesa parece tardar, recordamos que la fidelidad de Dios no depende de nuestra percepción del tiempo. Velar es cuidar nuestras reacciones; permanecer firmes es actuar con justicia, misericordia y confianza en la Palabra. Sigamos caminando con un corazón atento, obediente y lleno de amor, aguardando el retorno de nuestro Señor Jesucristo.

Contáctanos

contactanos@palabra-online.com

Quiero recibir novedades

Palabra Online 2025