Jueves 20 Agosto 2026

Números 24 y 25

LECTURA DIARIA

NÚMEROS 24:1-2, 4-6, 8-10, 12-14, 17, 19

Cuando vio Balaam que parecía bien a Jehová que él bendijese a Israel, no fue, como la primera y segunda vez, en busca de agüero, sino que puso su rostro hacia el desierto; y alzando sus ojos, vio a Israel alojado por sus tribus; y el Espíritu de Dios vino sobre él.

Dijo el que oyó los dichos de Dios, El que vio la visión del Omnipotente; Caído, pero abiertos los ojos: ¡Cuán hermosas son tus tiendas, oh Jacob, Tus habitaciones, oh Israel! Como arroyos están extendidas, Como huertos junto al río, Como áloes plantados por Jehová, Como cedros junto a las aguas. Dios lo sacó de Egipto; Tiene fuerzas como de búfalo. Devorará a las naciones enemigas, Desmenuzará sus huesos, Y las traspasará con sus saetas. Se encorvará para echarse como león, Y como leona; ¿quién lo despertará? Benditos los que te bendijeren, Y malditos los que te maldijeren. Entonces se encendió la ira de Balac contra Balaam, y batiendo sus manos le dijo: Para maldecir a mis enemigos te he llamado, y he aquí los has bendecido ya tres veces.

Y Balaam le respondió: ¿No lo declaré yo también a tus mensajeros que me enviaste, diciendo: Si Balac me diese su casa llena de plata y oro, yo no podré traspasar el dicho de Jehová para hacer cosa buena ni mala de mi arbitrio, mas lo que hable Jehová, eso diré yo? He aquí, yo me voy ahora a mi pueblo; por tanto, ven, te indicaré lo que este pueblo ha de hacer a tu pueblo en los postreros días.

Lo veré, mas no ahora; Lo miraré, mas no de cerca; Saldrá ESTRELLA de Jacob, Y se levantará cetro de Israel, Y herirá las sienes de Moab, Y destruirá a todos los hijos de Set.

De Jacob saldrá el dominador, Y destruirá lo que quedare de la ciudad.

NÚMEROS 25:1-3, 11, 13

Moraba Israel en Sitim; y el pueblo empezó a fornicar con las hijas de Moab, las cuales invitaban al pueblo a los sacrificios de sus dioses; y el pueblo comió, y se inclinó a sus dioses. Así acudió el pueblo a Baal-peor; y el furor de Jehová se encendió contra Israel.

Finees hijo de Eleazar, hijo del sacerdote Aarón, ha hecho apartar mi furor de los hijos de Israel, llevado de celo entre ellos; por lo cual yo no he consumido en mi celo a los hijos de Israel.

y tendrá él, y su descendencia después de él, el pacto del sacerdocio perpetuo, por cuanto tuvo celo por su Dios e hizo expiación por los hijos de Israel.

Números 24 y 25 nos colocan delante de una verdad que puede estremecer al Cuerpo de Cristo: aquello que Dios ha decidido bendecir no puede ser convertido en maldición por la palabra de un enemigo, pero una vida que deja de velar puede comenzar a abrir desde adentro aquello que ninguna oposición externa pudo conquistar. Balaam, después de tantos intentos de Balac, termina reconociendo que no puede hablar más allá de lo que Dios pone en su boca y contempla a Israel desde una perspectiva diferente: «¡Cuán hermosas son tus tiendas, oh Jacob!»; en el contexto oriental, contemplar las tiendas desde cierta altura permitía apreciar el orden y la extensión del campamento, y la imagen comunica algo hermoso: Dios estaba viendo a Su pueblo desde Su propio propósito, no desde la mirada amenazante de Balac. Pero inmediatamente después, Números 25 nos muestra cómo Israel se acerca a las mujeres de Moab, participa de sus sacrificios y termina inclinándose ante Baal-peor; aquello que comenzó como acercamiento terminó afectando la adoración, porque en aquella cultura compartir prácticas de culto implicaba entrar en comunión con aquello que se adoraba. El contraste es contundente: desde afuera intentaron maldecirlos y no pudieron; desde adentro lograron seducirlos porque el pueblo dejó de discernir. Esto nos enseña que no toda amenaza llega con apariencia de enemigo; algunas llegan disfrazadas de oportunidad, afecto, aceptación, comodidad o algo que parece inofensivo al principio. Por eso la madurez espiritual no consiste solamente en reconocer lo que está claramente mal, sino en discernir aquello que poco a poco intenta ocupar el lugar que corresponde a Dios. Para la Iglesia, esto nos lleva a examinarnos con honestidad: ¿qué estamos tolerando hoy que ayer habríamos rechazado? ¿Qué conversación, relación, hábito, pensamiento o deseo comenzó pequeño y está ganando espacio? ¿Qué estamos justificando porque todavía no vemos consecuencias? Números 24 nos invita a descansar en la fidelidad de Dios; Números 25 nos llama a no jugar con aquello que puede apartarnos de Él. Una cosa es confiar en que Dios nos guarda; otra muy distinta es dejar de vigilar las puertas del corazón. Por eso, avanzar con constancia es caminar confiados, pero despiertos; amar, pero con discernimiento; servir, pero sin negociar la santidad; esperar el retorno de Cristo Jesús, pero sin permitir que la espera nos vuelva descuidados. Mientras corremos con paciencia la carrera, puestos los ojos en Jesús, permanezcamos velando, firmes en la fe y haciendo todas las cosas con amor, porque Dios puede cerrar delante de nosotros las puertas que otros intentan abrir contra nuestra vida, pero también espera que nosotros tengamos la sabiduría de no abrir voluntariamente aquellas que nos alejan de Su presencia.

No todo lo que amenaza nuestra fe llega como una batalla; algunas cosas llegan como una invitación que parece inofensiva, una relación, una conversación, un hábito o una pequeña concesión que poco a poco puede ocupar un lugar que solo le corresponde a Dios. Por eso confiamos plenamente en Él, pero también permanecemos atentos y velando sobre nuestro corazón. La fe firme no es vivir con miedo, sino caminar con discernimiento.

Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga.

1 Corintios 10:12

Fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar.

1 Corintios 10:13

Sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido. Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte.

Santiago 1:14-15

La pregunta para hoy: ¿hay alguna puerta que estamos dejando abierta porque parece pequeña, pero que necesita ser cerrada antes de que afecte nuestra comunión con Dios?

Confiemos en Dios, permanezcamos firmes y velemos.

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