Jueves 22 Enero 2026

Mateo 8

LECTURA DIARIA

Mateo 8:2-3, 8-10, 23-27, 34

Y he aquí vino un leproso y se postró ante él, diciendo: Señor, si quieres, puedes limpiarme. Jesús extendió la mano y le tocó, diciendo: Quiero; sé limpio. Y al instante su lepra desapareció.

Respondió el centurión y dijo: Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; solamente di la palabra, y mi criado sanará. Porque también yo soy hombre bajo autoridad, y tengo bajo mis órdenes soldados; y digo a este: Ve, y va; y al otro: Ven, y viene; y a mi siervo: Haz esto, y lo hace. Al oírlo Jesús, se maravilló, y dijo a los que le seguían: De cierto os digo, que ni aun en Israel he hallado tanta fe.

Y entrando él en la barca, sus discípulos le siguieron. Y he aquí que se levantó en el mar una tempestad tan grande que las olas cubrían la barca; pero él dormía. Y vinieron sus discípulos y le despertaron, diciendo: ¡Señor, sálvanos, que perecemos! Él les dijo: ¿Por qué teméis, hombres de poca fe? Entonces, levantándose, reprendió a los vientos y al mar; y se hizo grande bonanza. Y los hombres se maravillaron, diciendo: ¿Qué hombre es este, que aun los vientos y el mar le obedecen?

Y toda la ciudad salió al encuentro de Jesús; y cuando le vieron, le rogaron que se fuera de sus contornos.

"Mateo 8 revela que seguir a Cristo Jesús no es solo recibir milagros, sino rendirse a Su autoridad. El leproso se acerca con humildad, el centurión cree sin ver, los discípulos enfrentan la tormenta y los endemoniados son liberados. En cada escena, Cristo Jesús demuestra que Él gobierna sobre la enfermedad, la distancia, el miedo y las fuerzas espirituales. Este capítulo nos confronta con una fe práctica: confiar cuando no entendemos, obedecer sin retrasos y permanecer firmes cuando la fe es probada. El creyente que vela no huye en la dificultad; reconoce que Cristo Jesús es suficiente en toda circunstancia" .

Mateo 8 nos confronta con una decisión diaria: confiar en la palabra de Cristo Jesús o dejarnos gobernar por el temor. El leproso se acerca con humildad, el centurión cree sin ver, y los discípulos aprenden que aun con Cristo Jesús en la barca, el miedo puede aparecer si bajamos la guardia espiritual.

Velar es recordar quién está contigo cuando la tormenta se levanta. Permanecer firmes es no pedirle a Cristo Jesús que se vaya cuando Su poder incomoda o confronta, como hizo aquella ciudad.

1 Corintios 16:13

“Velad, estad firmes en la fe; portaos varonilmente, y esforzaos.”

Hebreos 11:1

“Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera…”

2 Timoteo 1:7

“Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder…”

▪️ Acércate a Cristo Jesús con humildad, no con exigencias.

▪️ Confía en Su palabra aunque no veas resultados inmediatos.

▪️ No permitas que el miedo gobierne tus decisiones.

▪️ Permanece firme cuando Su presencia confronte tu comodidad.

▪️ Vela: Cristo Jesús sigue teniendo autoridad sobre todo.

El que vela confía.

El que confía permanece.

Y el que permanece firme, ve la gloria de Dios.