Jueves 26 Marzo 2026
Marcos 7
LECTURA DIARIA


Marcos 7:2-3, 5-9, 13, 18-23, 26, 29-30, 32, 34-35
los cuales, viendo a algunos de los discípulos de Jesús comer pan con manos inmundas, esto es, no lavadas, los condenaban. Porque los fariseos y todos los judíos, aferrándose a la tradición de los ancianos, si muchas veces no se lavan las manos, no comen.
Le preguntaron, pues, los fariseos y los escribas: ¿Por qué tus discípulos no andan conforme a la tradición de los ancianos, sino que comen pan con manos inmundas? Respondiendo él, les dijo: Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, como está escrito: Este pueblo de labios me honra, Mas su corazón está lejos de mí. Pues en vano me honran, Enseñando como doctrinas mandamientos de hombres. Porque dejando el mandamiento de Dios, os aferráis a la tradición de los hombres: los lavamientos de los jarros y de los vasos de beber; y hacéis otras muchas cosas semejantes. Les decía también: Bien invalidáis el mandamiento de Dios para guardar vuestra tradición.
invalidando la palabra de Dios con vuestra tradición que habéis transmitido. Y muchas cosas hacéis semejantes a estas.
Él les dijo: ¿También vosotros estáis así sin entendimiento? ¿No entendéis que todo lo de fuera que entra en el hombre, no le puede contaminar, porque no entra en su corazón, sino en el vientre, y sale a la letrina? Esto decía, haciendo limpios todos los alimentos. Pero decía, que lo que del hombre sale, eso contamina al hombre. Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios, los hurtos, las avaricias, las maldades, el engaño, la lascivia, la envidia, la maledicencia, la soberbia, la insensatez. Todas estas maldades de dentro salen, y contaminan al hombre.
La mujer era griega, y sirofenicia de nación; y le rogaba que echase fuera de su hija al demonio.
Entonces le dijo: Por esta palabra, ve; el demonio ha salido de tu hija. Y cuando llegó ella a su casa, halló que el demonio había salido, y a la hija acostada en la cama.
Y le trajeron un sordo y tartamudo, y le rogaron que le pusiera la mano encima.
y levantando los ojos al cielo, gimió, y le dijo: Efata, es decir: Sé abierto. Al momento fueron abiertos sus oídos, y se desató la ligadura de su lengua, y hablaba bien.
Marcos 7 vemos a Jesucristo confrontando una mentalidad religiosa que se enfocaba más en tradiciones externas que en una transformación interna. Los fariseos cuestionaban a los discípulos por no cumplir rituales de purificación; en la cultura judía, estos lavamientos no eran solo higiene, sino prácticas simbólicas de pureza espiritual. Sin embargo, Jesús revela algo clave: no es lo externo lo que contamina al hombre, sino lo que sale del corazón. Aquí rompe con una perspectiva limitada y lleva el enfoque a lo esencial: el corazón. Luego vemos a la mujer sirofenicia, una extranjera, que con humildad y fe insiste y recibe su milagro; esto muestra que el acceso a la gracia no está limitado por origen, sino por fe. Finalmente, Jesús sana a un sordo y tartamudo diciendo “Efata” (ábrete), una expresión aramea que refleja autoridad directa y personal. En el contexto oriental, estas palabras no eran solo sonido, sino una declaración con poder real.
Este capítulo nos enseña que una vida firme no se basa en apariencia ni en rutina religiosa, sino en un corazón rendido y transformado por nuestro Padre amado. Permanecer firmes implica vigilar lo que hay dentro de nosotros, caminar en fe genuina y permitir que Cristo Jesús abra áreas de nuestra vida que necesitan ser restauradas. Cuando vivimos así, no solo cumplimos formas, sino que reflejamos la vida de Dios desde adentro hacia afuera.
