Jueves 28 Mayo 2026
Hechos 17
LECTURA DIARIA


HECHOS 17:16, 22-30, 32, 34
Mientras Pablo los esperaba en Atenas, su espíritu se enardecía viendo la ciudad entregada a la idolatría.
Entonces Pablo, puesto en pie en medio del Areópago, dijo: Varones atenienses, en todo observo que sois muy religiosos; porque pasando y mirando vuestros santuarios, hallé también un altar en el cual estaba esta inscripción: AL DIOS NO CONOCIDO. Al que vosotros adoráis, pues, sin conocerle, es a quien yo os anuncio. El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que en él hay, siendo Señor del cielo y de la tierra, no habita en templos hechos por manos humanas, ni es honrado por manos de hombres, como si necesitase de algo; pues él es quien da a todos vida y aliento y todas las cosas. Y de una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres, para que habiten sobre toda la faz de la tierra; y les ha prefijado el orden de los tiempos, y los límites de su habitación; para que busquen a Dios, si en alguna manera, palpando, puedan hallarle, aunque ciertamente no está lejos de cada uno de nosotros. Porque en él vivimos, y nos movemos, y somos; como algunos de vuestros propios poetas también han dicho: Porque linaje suyo somos. Siendo, pues, linaje de Dios, no debemos pensar que la Divinidad sea semejante a oro, o plata, o piedra, escultura de arte y de imaginación de hombres. Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan;
Pero cuando oyeron lo de la resurrección de los muertos, unos se burlaban, y otros decían: Ya te oiremos acerca de esto otra vez.
Mas algunos creyeron, juntándose con él; entre los cuales estaba Dionisio el areopagita, una mujer llamada Dámaris, y otros con ellos.
En Hechos 17 nuestro Padre amado confronta una de las luchas más silenciosas y peligrosas del corazón humano: creer que conocer mucho equivale automáticamente a conocer verdaderamente a Dios. Mientras Pablo predicaba, algunos rechazaban la verdad porque tocarla implicaba rendir orgullo, tradiciones o comodidad, pero los de Berea recibían la Palabra examinándola diariamente con hambre y sinceridad. Esto revela algo demasiado práctico y profundo: la madurez espiritual no se mide solamente por cuánto alguien escucha, canta o sabe bíblicamente, sino por cuánto permite que la verdad transforme su manera de pensar, decidir y vivir diariamente. Luego, en Atenas, Pablo observa una ciudad llena de ídolos; y aunque Grecia era admirada por filosofía, razonamiento e intelecto, espiritualmente seguía vacía. Esto confronta muchísimo hoy, porque una persona puede llenarse de información, redes, opiniones, debates o incluso contenido cristiano, y aun así tener un corazón distante de nuestro Padre amado. Por eso Pablo habla del “Dios no conocido”, mostrando que el vacío interior jamás será llenado por conocimiento humano, entretenimiento o reconocimiento, sino únicamente por una relación viva con Cristo Jesús. Y algo demasiado poderoso ocurre: Pablo no responde con arrogancia ni contienda, sino con discernimiento y sensibilidad espiritual, entendiendo que detrás de muchos razonamientos humanos existe un corazón buscando dirección, identidad y verdad.
Velar es cuidar que el corazón no se vuelva frío, religioso o lleno solo de información; estar firmes es permanecer arraigados en la verdad de Dios aun cuando el mundo normalice confusión espiritual; y esforzarse en amor es aprender a reflejar a Cristo Jesús con sabiduría, firmeza y sensibilidad. Porque cuando una vida realmente conoce a nuestro Padre amado, deja de vivir buscando llenar vacíos temporales y comienza a caminar con una identidad, una dirección y una convicción que nacen de permanecer continuamente cerca de Su presencia.
