Jueves 5 Noviembre 2026
Jueces 17 y 18
LECTURA DIARIA


JUECES 17:5-6
Y este hombre Micaía tuvo casa de dioses, e hizo efod y terafines, y consagró a uno de sus hijos para que fuera su sacerdote. En aquellos días no había rey en Israel; cada uno hacía lo que bien le parecía.
JUECES 18:1, 3-6, 20, 22-24, 26
En aquellos días no había rey en Israel. Y en aquellos días la tribu de Dan buscaba posesión para sí donde habitar, porque hasta entonces no había tenido posesión entre las tribus de Israel.
Cuando estaban cerca de la casa de Micaía, reconocieron la voz del joven levita; y llegando allá, le dijeron: ¿Quién te ha traído acá? ¿y qué haces aquí? ¿y qué tienes tú por aquí? Él les respondió: De esta y de esta manera ha hecho conmigo Micaía, y me ha tomado para que sea su sacerdote. Y ellos le dijeron: Pregunta, pues, ahora a Dios, para que sepamos si ha de prosperar este viaje que hacemos. Y el sacerdote les respondió: Id en paz; delante de Jehová está vuestro camino en que andáis.
Y se alegró el corazón del sacerdote, el cual tomó el efod y los terafines y la imagen, y se fue en medio del pueblo.
Cuando ya se habían alejado de la casa de Micaía, los hombres que habitaban en las casas cercanas a la casa de Micaía se juntaron y siguieron a los hijos de Dan. Y dando voces a los de Dan, estos volvieron sus rostros, y dijeron a Micaía: ¿Qué tienes, que has juntado gente? Él respondió: Tomasteis mis dioses que yo hice y al sacerdote, y os vais; ¿qué más me queda? ¿Por qué, pues, me preguntáis qué me pasa?
Y prosiguieron los hijos de Dan su camino, y Micaía, viendo que eran más fuertes que él, volvió y regresó a su casa.
Jueces 17 y 18 nos muestran lo que puede ocurrir cuando el creyente comienza a hacer las cosas según su propio criterio y deja de buscar la dirección de Dios. En aquel tiempo «cada uno hacía lo que bien le parecía», y esa confusión llevó a Micaía y a la tribu de Dan a tomar decisiones religiosas basadas en su conveniencia y no en la voluntad revelada de Dios.
Esta lectura nos invita a examinarnos: ¿estamos permitiendo que la Palabra dirija nuestras decisiones o estamos buscando acomodar la fe a nuestra manera de vivir? Una fe firme no cambia sus principios para adaptarse a la presión, la comodidad o las circunstancias.
En este mes de noviembre, recordemos que perseverar en medio de la prueba también significa permanecer obedientes cuando el camino se vuelve difícil. Nuestro Padre amado nos ha dado Su Palabra para guiarnos; no necesitamos buscar atajos ni seguir aquello que simplemente parece conveniente.
Velemos y permanezcamos firmes en la fe. Renovemos nuestra mente con la Palabra y permitamos que sea ella, y no nuestros deseos o las circunstancias, la que dirija nuestro caminar. Así perseveraremos con obediencia y amor, manteniendo nuestra esperanza puesta en el glorioso retorno de nuestro Señor Jesucristo.
