Jueves 8 Octubre 2026
Deuteronomio 12 y 13
LECTURA DIARIA


Deuteronomio 12 y 13 nos llevan al corazón de la obediencia: no basta con querer acercarnos a Dios, también debemos aprender a hacerlo conforme a Su Palabra. Israel estaba entrando en una tierra llena de costumbres, cultos y prácticas religiosas diferentes, por eso Dios les ordena derribar los lugares de adoración de las naciones y no imitar la manera en que ellas buscaban a sus dioses. En el mundo antiguo, los lugares de culto representaban mucho más que edificios; eran centros donde se formaban prácticas, costumbres y lealtades. Por eso la instrucción era clara: no mezclen la verdad de Dios con aquello que Él no ha establecido. Luego, Deuteronomio 13 lleva el discernimiento todavía más profundo: aun si apareciera un profeta o soñador que anunciara una señal y esta ocurriera, si después intentaba conducir al pueblo hacia otros dioses, debía ser rechazado . ¡Qué enseñanza tan necesaria! No todo lo extraordinario viene acompañado de la verdad. La señal no debía determinar la obediencia; la Palabra de Dios era el criterio. Incluso cuando la influencia viniera de alguien cercano, la lealtad a Dios debía permanecer firme. Para el creyente, esto significa velar sobre lo que escucha, examinar lo que recibe y no permitir que una experiencia, una persona, una emoción o algo aparentemente convincente ocupe el lugar que corresponde a la verdad de Dios. La mente renovada no cree todo automáticamente; discierne. Un corazón firme no se deja arrastrar por lo llamativo; permanece anclado en la Palabra. Nuestro Padre amado nos llama a una obediencia que protege nuestra relación con Él y también guarda al Cuerpo de Cristo de aquello que puede desviarlo. Velar es amar la verdad lo suficiente para permanecer atentos; obedecer es escoger a Dios aun cuando otras voces parezcan atractivas. Y mientras aguardamos el retorno de nuestro Señor Jesucristo, que nuestra adoración permanezca limpia, nuestra mente renovada y nuestro corazón firme: escuchar a Dios,y discernir las voces, rechazar lo que contradice Su Palabra y permanecer fieles en amor.
