Jueves 9 Abril 2026

Marcos 13

LECTURA DIARIA

Marcos 13:5-7, 11, 14,28,29 32-33, 35-37

Jesús, respondiéndoles, comenzó a decir: Mirad que nadie os engañe; porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y engañarán a muchos. Mas cuando oigáis de guerras y de rumores de guerras, no os turbéis, porque es necesario que suceda así; pero aún no es el fin.

Pero cuando os trajeren para entregaros, no os preocupéis por lo que habéis de decir, ni lo penséis, sino lo que os fuere dado en aquella hora, eso hablad; porque no sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu Santo.

Pero cuando veáis la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel, puesta donde no debe estar (el que lee, entienda), entonces los que estén en Judea huyan a los montes.

De la higuera aprended la parábola: Cuando ya su rama está tierna, y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca. Así también vosotros, cuando veáis que suceden estas cosas, conoced que está cerca, a las puertas.

Pero de aquel día y de la hora nadie sabe, ni aun los ángeles que están en el cielo, ni el Hijo, sino el Padre. Mirad, velad y orad; porque no sabéis cuándo será el tiempo.

Velad, pues, porque no sabéis cuándo vendrá el señor de la casa; si al anochecer, o a la medianoche, o al canto del gallo, o a la mañana; para que cuando venga de repente, no os halle durmiendo. Y lo que a vosotros digo, a todos lo digo: Velad.

En Marcos 13, Jesucristo nos habla con claridad sobre tiempos difíciles, engaños, persecuciones y señales, pero el énfasis no es el miedo, sino cómo debemos vivir: vigilantes, firmes y constantes. En la mentalidad oriental, cuando un maestro hablaba de eventos futuros, no era para llenar de incertidumbre, sino para preparar el corazón del discípulo en carácter y conducta. Jesús menciona guerras, conflictos y situaciones que sacuden, pero advierte: “no os turbéis”. También habla de la higuera; en esa cultura, observar la higuera era una forma práctica de discernir las estaciones, enseñando que así como se reconoce lo natural, también debemos discernir lo espiritual. Finalmente, cierra con una instrucción directa: “velad”, como un siervo que espera a su señor; en el contexto hebreo, velar implicaba estar despierto, atento y cumpliendo con responsabilidad lo que se ha encomendado.

Este capítulo nos conecta directamente con una vida firme, no vivimos distraídos ni dormidos espiritualmente, sino atentos a la voz de nuestro Padre amado, caminando en obediencia y amor en medio de cualquier escenario. No nos movemos por el temor ni por lo que sucede alrededor, sino por la verdad que ya conocemos en Cristo Jesús. Permanecer firmes es vivir cada día con propósito, cuidando nuestro corazón, manteniendo la fe activa y haciendo todo con amor.

Marcos 13 nos llama a vivir despiertos espiritualmente. No se trata de temer al futuro, sino de permanecer firmes, atentos y obedientes hoy. Mantente vigilante en tu corazón, cuida lo que escuchas y en qué crees, y vive cada día alineado a la voluntad de nuestro Padre amado. La firmeza se demuestra en la constancia: caminar en amor, en fe y en obediencia, sin dejarte mover por las circunstancias, sino permaneciendo estable en la verdad de Cristo Jesús.