Lunes 08 Diciembre 2025
Oseas 1 - 3; 1 Juan 3
LECTURA DIARIA
1 Juan 3:1-3, 8, 10-11, 18-24
Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él. Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es. Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es puro.
El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo.
En esto se manifiestan los hijos de Dios, y los hijos del diablo: todo aquel que no hace justicia, y que no ama a su hermano, no es de Dios. Porque este es el mensaje que habéis oído desde el principio: Que nos amemos unos a otros.
Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad. Y en esto conocemos que somos de la verdad, y aseguraremos nuestros corazones delante de él; pues si nuestro corazón nos reprende, mayor que nuestro corazón es Dios, y él sabe todas las cosas. Amados, si nuestro corazón no nos reprende, confianza tenemos en Dios; y cualquiera cosa que pidiéremos la recibiremos de él, porque guardamos sus mandamientos, y hacemos las cosas que son agradables delante de él. Y este es su mandamiento: Que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo, y nos amemos unos a otros como nos lo ha mandado. Y el que guarda sus mandamientos, permanece en Dios, y Dios en él. Y en esto sabemos que él permanece en nosotros, por el Espíritu que nos ha dado.
*"En Oseas 1–3 Dios muestra una gracia que no retrocede, que persigue, que restaura aun cuando el corazón humano se desvía; una gracia que reconstruye identidad y llama al creyente a volver a la fidelidad. En 1 Juan 2 se revela esa misma verdad, recordando que el creyente no vive desde la culpa ni desde el mundo, sino desde Aquel que es su Abogado, y su modelo a seguir. Caminar con Dios no es un sentimiento, es una decisión diaria: rechazar las tinieblas, abrazar la verdad y mantenerse firme sin ceder al sistema que seduce. Es una vida donde la gracia enseña, corrige, levanta y fortalece; donde la fidelidad deja de ser un ideal y se vuelve una respuesta natural a un padre que nunca se rinde con sus hijos."*


