Lunes 1 Junio 2026

Levítico 1 y 2

LECTURA DIARIA

LEVÍTICO 1:1, 3-4, 9

Llamó Jehová a Moisés, y habló con él desde el tabernáculo de reunión, diciendo:

Si su ofrenda fuere holocausto vacuno, macho sin defecto lo ofrecerá; de su voluntad lo ofrecerá a la puerta del tabernáculo de reunión delante de Jehová. Y pondrá su mano sobre la cabeza del holocausto, y será aceptado para expiación suya.

y lavará con agua los intestinos y las piernas, y el sacerdote hará arder todo sobre el altar; holocausto es, ofrenda encendida de olor grato para Jehová.

LEVÍTICO 2:1, 11, 13-14

Cuando alguna persona ofreciere oblación a Jehová, su ofrenda será flor de harina, sobre la cual echará aceite, y pondrá sobre ella incienso,

Ninguna ofrenda que ofreciereis a Jehová será con levadura; porque de ninguna cosa leuda, ni de ninguna miel, se ha de quemar ofrenda para Jehová.

Y sazonarás con sal toda ofrenda que presentes, y no harás que falte jamás de tu ofrenda la sal del pacto de tu Dios; en toda ofrenda tuya ofrecerás sal. Si ofrecieres a Jehová ofrenda de primicias, tostarás al fuego las espigas verdes, y el grano desmenuzado ofrecerás como ofrenda de tus primicias.

En Levítico 1 y 2 nuestro Padre amado comienza enseñando a Su pueblo que acercarse a Él requería una entrega voluntaria, sincera y reverente. Los holocaustos y ofrendas no eran simples rituales religiosos; en el pensamiento oriental representaban un corazón que reconocía que todo lo que poseía provenía de Dios y le pertenecía a Él. El holocausto era consumido completamente sobre el altar, simbolizando una vida rendida sin reservas, mientras que la ofrenda vegetal representaba el fruto del trabajo diario presentado con gratitud delante de Dios. Esto conecta profundamente con nuestro llamado actual a caminar por fe, porque la fe verdadera no consiste solamente en creer cuando todo es favorable, sino en presentar diariamente nuestra vida, decisiones, pensamientos y esfuerzos a nuestro Padre amado, confiando en Su dirección aun cuando no podamos ver el resultado final. También es significativo que las ofrendas debían ser sin defecto, enseñando que Dios mira la disposición y sinceridad del corazón más que la apariencia externa.

Velar es examinar diariamente qué áreas del corazón necesitan ser rendidas a Dios; estar firmes es continuar obedeciendo aun cuando el camino requiera paciencia y confianza; y permanecer constantes en amor es ofrecer a nuestro Padre amado no solo momentos espirituales, sino una vida completa dedicada a reflejar el carácter de Cristo Jesús mientras aguardamos con esperanza Su regreso. Porque quien aprende a vivir como una ofrenda diaria delante de Dios desarrolla una fe estable, una confianza profunda y una expectativa viva de la venida de Cristo Jesús

Así como los israelitas presentaban sus ofrendas confiando en Dios, hoy somos llamados a presentar diariamente nuestra vida, decisiones, tiempo y esfuerzos delante de nuestro Padre amado. Caminar por fe significa seguir obedeciendo aunque todavía no veamos el resultado; permanecer firmes significa continuar confiando cuando el proceso es largo; y permanecer constantes en amor significa reflejar el carácter de Cristo Jesús mientras aguardamos con esperanza Su glorioso regreso.

Contáctanos

contactanos@palabra-online.com

Quiero recibir novedades

Palabra Online 2025