Lunes 12 Enero 2026

Genesis 7 - 8

LECTURA DIARIA

Génesis 7:16, 18

Y los que vinieron, macho y hembra de toda carne vinieron, como le había mandado Dios; y Jehová le cerró la puerta.

Y subieron las aguas y crecieron en gran manera sobre la tierra; y flotaba el arca sobre la superficie de las aguas.

Génesis 8:1

Y se acordó Dios de Noé, y de todos los animales, y de todas las bestias que estaban con él en el arca; e hizo pasar Dios un viento sobre la tierra, y disminuyeron las aguas.

Génesis 7 y 8 nos muestra una verdad que no pasa de moda:

Dios no quita a Sus hijos del mundo, pero sí los guarda en medio del juicio.

Mientras el diluvio cubría todo, Noé estaba dentro del arca, no porque fuera perfecto, sino porque creyó, obedeció y permaneció firme cuando nadie más lo hizo. El mundo se desordenó, pero el arca no se movió de su propósito.

Hay algo clave: Noé no controló el tiempo del diluvio. No eligió cuándo empezó ni cuándo terminó. Solo eligió permanecer fiel cada día, aun cuando no veía tierra firme.

Y cuando parece que Dios guarda silencio, la Palabra rompe el silencio con una frase poderosa:

“Y se acordó Dios de Noé”.

Dios nunca olvida al que vela. El proceso no era castigo, era preparación para una nueva etapa. Por eso, cuando Noé sale, no sale distraído ni liviano: sale adorando.

Este pasaje nos enseña que el creyente firme no vive reaccionando al caos, vive sostenido por la fidelidad de Dios.

Permanece firme mientras Dios cumple Su proceso

“Velad, estad firmes en la fe; portaos varonilmente, y esforzaos.”

1 Corintios 16:13

En Génesis 7 y 8 no vemos a Noé hablando mucho, vemos a Noé obedeciendo .

Dios habló, Noé creyó; Dios cerró la puerta, Noé esperó; Dios hizo descender las aguas, y luego, en Su tiempo, las hizo bajar.

 “Y Jehová cerró la puerta.”

Génesis 7:16

Esto nos enseña algo clave: cuando Dios cierra una puerta, no es para limitarnos, es para preservarnos .

Velar también es confiar en lo que Dios está haciendo aun cuando no entendemos el proceso.

 Durante el diluvio no hubo tierra firme, no hubo señales visibles de avance, solo agua… pero Dios seguía obrando.

 “Y se acordó Dios de Noé.”

Génesis 8:1

Dios no se había olvidado; Él estaba cumpliendo Su propósito. Aquí aprendemos que estar firmes en la fe no significa ver resultados inmediatos, sino permanecer obedientes mientras Dios trabaja en silencio.

 “Por fe Noé… con temor preparó el arca.”

Hebreos 11:7

Velar es seguir haciendo lo correcto aunque el entorno sea incierto. Es mantener la fe viva cuando el proceso es largo y el corazón se cansa.

Cuando las aguas bajaron, Noé no salió corriendo. Esperó la dirección de Dios .

 “Entonces habló Dios a Noé, diciendo: Sal del arca…”

Génesis 8:15–16

Esto es madurez espiritual: no adelantarse, no improvisar, no vivir por impulso, sino caminar al ritmo de Dios. Y lo primero que Noé hizo al salir fue levantar un altar.

“Y edificó Noé un altar a Jehová.”

Génesis 8:20

 El creyente que vela no se atribuye la gloria; reconoce que fue la gracia de Dios la que lo sostuvo durante el proceso.

 “Estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor.”

1 Corintios 15:58

 Aplicación práctica para hoy:

✔️ Permanece firme aunque el proceso sea largo.

✔️ No fuerces salidas que Dios no ha abierto.

✔️ Confía cuando Dios “cierra la puerta”; Él está protegiendo tu fe.

✔️ No olvides levantar altar: agradece aun después de la prueba.

El que vela no se desespera. El que está firme no abandona. Y el que se esfuerza, ve cumplirse la promesa en el tiempo de Dios.