Lunes 15 Diciembre 2025
Amós 4- 6; Apocalipsis 3
LECTURA DIARIA
Apocalipsis 3:1-2, 4, 8, 10-11, 15-16, 18, 20
Escribe al ángel de la iglesia en Sardis: El que tiene los siete espíritus de Dios, y las siete estrellas, dice esto: Yo conozco tus obras, que tienes nombre de que vives, y estás muerto. Sé vigilante, y afirma las otras cosas que están para morir; porque no he hallado tus obras perfectas delante de Dios.
Pero tienes unas pocas personas en Sardis que no han manchado sus vestiduras; y andarán conmigo en vestiduras blancas, porque son dignas.
Yo conozco tus obras; he aquí, he puesto delante de ti una puerta abierta, la cual nadie puede cerrar; porque aunque tienes poca fuerza, has guardado mi palabra, y no has negado mi nombre.
Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero, para probar a los que moran sobre la tierra. He aquí, yo vengo pronto; retén lo que tienes, para que ninguno tome tu corona. Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente! Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca.
Por tanto, yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego, para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirte, y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas.
He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.
"Apocalipsis 3 es un llamado frontal y lleno de gracia a una Iglesia que vive delante de los ojos de Cristo Jesús. Aquí se revela que Él no mira apariencias, sino el estado real del corazón. Algunas iglesias parecían vivas, pero estaban dormidas; otras eran pequeñas, pero fieles. El mensaje es claro y poderoso: el creyente no puede conformarse con una fe de nombre, sino que es llamado a velar, afirmarse, permanecer firme y arrepentirse, renovando la mente para caminar en obediencia diaria. Cristo Jesús se presenta como Aquel que abre y nadie cierra, que corrige porque ama, y que llama a la puerta con paciencia, no para condenar, sino para restaurar comunión. La gracia no adormece, despierta; no debilita, fortalece. El creyente que responde, vence: vence la tibieza, vence el engaño propio, vence el miedo, y aprende a vivir con una fe sobria, despierta y perseverante, anclada en la verdad y no en la comodidad."


