Lunes 16 Febrero 2026
Génesis 27, 28
LECTURA DIARIA
Génesis 27:27-29, 33
Y Jacob se acercó, y le besó; y olió Isaac el olor de sus vestidos, y le bendijo, diciendo: Mira, el olor de mi hijo, Como el olor del campo que Jehová ha bendecido; Dios, pues, te dé del rocío del cielo, Y de las grosuras de la tierra, Y abundancia de trigo y de mosto. Sírvante pueblos, Y naciones se inclinen a ti; Sé señor de tus hermanos, Y se inclinen ante ti los hijos de tu madre. Malditos los que te maldijeren, Y benditos los que te bendijeren.
Y se estremeció Isaac grandemente, y dijo: ¿Quién es el que vino aquí, que trajo caza, y me dio, y comí de todo antes que tú vinieses? Yo le bendije, y será bendito.
Génesis 28:1-3, 12-16
Entonces Isaac llamó a Jacob, y lo bendijo, y le mandó diciendo: No tomes mujer de las hijas de Canaán. Levántate, ve a Padan-aram, a casa de Betuel, padre de tu madre, y toma allí mujer de las hijas de Labán, hermano de tu madre. Y el Dios omnipotente te bendiga, y te haga fructificar y te multiplique, hasta llegar a ser multitud de pueblos;
Y soñó: y he aquí una escalera que estaba apoyada en tierra, y su extremo tocaba en el cielo; y he aquí ángeles de Dios que subían y descendían por ella. Y he aquí, Jehová estaba en lo alto de ella, el cual dijo: Yo soy Jehová, el Dios de Abraham tu padre, y el Dios de Isaac; la tierra en que estás acostado te la daré a ti y a tu descendencia. Será tu descendencia como el polvo de la tierra, y te extenderás al occidente, al oriente, al norte y al sur; y todas las familias de la tierra serán benditas en ti y en tu simiente. He aquí, yo estoy contigo, y te guardaré por dondequiera que fueres, y volveré a traerte a esta tierra; porque no te dejaré hasta que haya hecho lo que te he dicho. Y despertó Jacob de su sueño, y dijo: Ciertamente Jehová está en este lugar, y yo no lo sabía.
"Génesis 27 y 28 vemos que el cumplimiento del propósito de Dios no depende de la capacidad humana, sino de Su decisión soberana; aunque Jacob recibe la bendición en medio de un proceso complejo y familiarmente tenso, lo que realmente sostiene la historia es la palabra que Dios había determinado desde antes, y en Bet-el el Señor mismo se le aparece para confirmar el pacto, asegurándole Su presencia, protección y fidelidad, mostrando que es Dios quien dirige, establece y cumple; estos capítulos nos llaman a vivir vigilantes y firmes en la fe, no confiando en estrategias humanas sino en la fidelidad divina, entendiendo que cuando Dios ha determinado algo, Él mismo produce el proceso y respalda la promesa, y nuestra postura debe ser de reverencia, estabilidad espiritual y amor obediente, caminando confiados en que Su voluntad prevalece por encima de toda circunstancia" .


