Lunes 19 Enero 2026
Génesis 11-12
LECTURA DIARIA
Génesis 11:4, 7
Y dijeron: Vamos, edifiquémonos una ciudad y una torre, cuya cúspide llegue al cielo; y hagámonos un nombre, por si fuéremos esparcidos sobre la faz de toda la tierra.
Ahora, pues, descendamos, y confundamos allí su lengua, para que ninguno entienda el habla de su compañero.
Génesis 12:1, 4
Pero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré.
Y se fue Abram, como Jehová le dijo; y Lot fue con él. Y era Abram de edad de setenta y cinco años cuando salió de Harán.
*Génesis 11 nos muestra a una humanidad unida, pero sin Dios como centro. Babel no fue un problema de idioma, sino de orgullo: querían hacerse un nombre sin depender del Señor.* Cuando el hombre se exalta, pierde dirección; cuando busca su propia gloria, Dios frena el camino para evitar una destrucción mayor. En contraste, Génesis 12 presenta a Abram, un hombre que no busca fama, sino que obedece una voz. Dios lo llama a salir, a soltar lo conocido y a caminar por fe. Aquí vemos una verdad poderosa: Dios confunde al que se exalta, pero guía al que confía. El creyente firme no construye torres para verse grande, sino que camina obediente aunque no vea el mapa completo. Así se vive una fe despierta, que no se adapta al sistema, sino que responde al llamado de Dios.


Hoy Dios sigue llamando, pero no todos escuchan. Babel representa la vida construida sin oración, sin dependencia y sin Palabra: mucho movimiento, pero poco propósito. Abram representa al creyente que vela, que discierne cuándo Dios dice “sal” y no negocia la obediencia. Estar firme no es quedarse cómodo, es mantenerse fiel aunque implique dejar hábitos, ambientes o planes que no glorifican a Dios. Si quieres avanzar espiritualmente, primero debes salir de Babel: del orgullo, del ruido y de la autosuficiencia.
Hebreos 11:8
“Por la fe Abraham… salió sin saber a dónde iba.”
Proverbios 3:5
“Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia.”
Examina qué estás construyendo: ¿una torre para tu nombre o una relación íntima y vital para Dios?
Obedece aunque no tengas todo claro.
Suelta lo que te ata para caminar en lo que Dios promete.
Vela: no todo lo que une a la gente agrada a Dios.
Permanece firme: la fe se demuestra caminando.
El que se exalta termina confundido. El que obedece camina bendecido. Y el que vela, permanece firme.
