Lunes 19 Octubre 2026
Josué 24
LECTURA DIARIA


JOSUÉ 24:14-17, 19, 21-24, 29, 31
Ahora, pues, temed a Jehová, y servidle con integridad y en verdad; y quitad de entre vosotros los dioses a los cuales sirvieron vuestros padres al otro lado del río, y en Egipto; y servid a Jehová. Y si mal os parece servir a Jehová, escogeos hoy a quién sirváis; si a los dioses a quienes sirvieron vuestros padres, cuando estuvieron al otro lado del río, o a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitáis; pero yo y mi casa serviremos a Jehová. Entonces el pueblo respondió y dijo: Nunca tal acontezca, que dejemos a Jehová para servir a otros dioses; porque Jehová nuestro Dios es el que nos sacó a nosotros y a nuestros padres de la tierra de Egipto, de la casa de servidumbre; el que ha hecho estas grandes señales, y nos ha guardado por todo el camino por donde hemos andado, y en todos los pueblos por entre los cuales pasamos.
Entonces Josué dijo al pueblo: No podréis servir a Jehová, porque él es Dios santo, y Dios celoso; no sufrirá vuestras rebeliones y vuestros pecados.
El pueblo entonces dijo a Josué: No, sino que a Jehová serviremos. Y Josué respondió al pueblo: Vosotros sois testigos contra vosotros mismos, de que habéis elegido a Jehová para servirle. Y ellos respondieron: Testigos somos. Quitad, pues, ahora los dioses ajenos que están entre vosotros, e inclinad vuestro corazón a Jehová Dios de Israel. Y el pueblo respondió a Josué: A Jehová nuestro Dios serviremos, y a su voz obedeceremos.
Después de estas cosas murió Josué hijo de Nun, siervo de Jehová, siendo de ciento diez años.
Y sirvió Israel a Jehová todo el tiempo de Josué, y todo el tiempo de los ancianos que sobrevivieron a Josué y que sabían todas las obras que Jehová había hecho por Israel.
Josué 24 nos recuerda la fidelidad de Dios, quien llamó a Su pueblo, lo libró, lo condujo y cumplió Sus promesas. Antes de pedirles una respuesta, les hizo recordar todo lo que había hecho por ellos, porque reconocer la fidelidad de Dios debía fortalecer su decisión de servirle. Entonces Josué declaró: «Escogeos hoy a quién sirváis pero yo y mi casa serviremos a Jehová». Esta declaración sigue confrontando nuestro corazón: ¿a quién estamos sirviendo realmente con nuestras decisiones?, ¿qué está ocupando el primer lugar en nuestra vida?, ¿nuestra conducta refleja la fe que confesamos? Como creyentes, podemos afirmar que amamos a Dios y, sin darnos cuenta, permitir que las preocupaciones, el orgullo, la comodidad o las influencias del mundo desvíen nuestra atención de Su Palabra. Por eso, servir a Jehová no es solamente pronunciar una declaración de fe, sino demostrarla en la manera en que hablamos, tratamos a nuestra familia, enfrentamos las dificultades y obedecemos, aun cuando hacerlo nos cueste. Josué no esperó a que las circunstancias fueran favorables para expresar su decisión; determinó con firmeza a quién serviría. De igual manera, no esperemos a que llegue una crisis para decidir permanecer fieles, ni permitamos que las circunstancias gobiernen nuestro corazón. Cada día tenemos la oportunidad de escoger lo correcto: corregir una actitud, cuidar nuestras palabras, abandonar aquello que nos aparta de la voluntad de Dios y responder con amor cuando sería más fácil reaccionar con orgullo. Nuestro Padre amado ha demostrado que Su Palabra es digna de confianza; respondamos con gratitud, obediencia y perseverancia. Que nuestro hogar encuentre en nosotros un ejemplo de fe y que nuestras acciones confirmen lo que declaran nuestros labios. La fe que profesamos debe hacerse visible en la vida que vivimos. Permanezcamos atentos, firmes en la Palabra y perseverantes en el amor, sirviendo a Jehová con integridad mientras aguardamos el retorno de nuestro Señor Jesucristo.
