Lunes 2 Noviembre 2026
Jueces 14 y 15
LECTURA DIARIA


JUECES 14:1, 3, 5-6, 14-17
Descendió Sansón a Timnat, y vio en Timnat a una mujer de las hijas de los filisteos.
Y su padre y su madre le dijeron: ¿No hay mujer entre las hijas de tus hermanos, ni en todo nuestro pueblo, para que vayas tú a tomar mujer de los filisteos incircuncisos? Y Sansón respondió a su padre: Tómame esta por mujer, porque ella me agrada.
Y Sansón descendió con su padre y con su madre a Timnat; y cuando llegaron a las viñas de Timnat, he aquí un león joven que venía rugiendo hacia él. Y el Espíritu de Jehová vino sobre Sansón, quien despedazó al león como quien despedaza un cabrito, sin tener nada en su mano; y no declaró ni a su padre ni a su madre lo que había hecho.
Entonces les dijo: Del devorador salió comida, Y del fuerte salió dulzura. Y ellos no pudieron declararle el enigma en tres días. Al séptimo día dijeron a la mujer de Sansón: Induce a tu marido a que nos declare este enigma, para que no te quememos a ti y a la casa de tu padre. ¿Nos habéis llamado aquí para despojarnos? Y lloró la mujer de Sansón en presencia de él, y dijo: Solamente me aborreces, y no me amas, pues no me declaras el enigma que propusiste a los hijos de mi pueblo. Y él respondió: He aquí que ni a mi padre ni a mi madre lo he declarado, ¿y te lo había de declarar a ti? Y ella lloró en presencia de él los siete días que ellos tuvieron banquete; mas al séptimo día él se lo declaró, porque le presionaba; y ella lo declaró a los hijos de su pueblo.
JUECES 15:16-20
Entonces Sansón dijo: Con la quijada de un asno, un montón, dos montones; Con la quijada de un asno maté a mil hombres. Y acabando de hablar, arrojó de su mano la quijada, y llamó a aquel lugar Ramat-lehi. Y teniendo gran sed, clamó luego a Jehová, y dijo: Tú has dado esta grande salvación por mano de tu siervo; ¿y moriré yo ahora de sed, y caeré en mano de los incircuncisos? Entonces abrió Dios la cuenca que hay en Lehi; y salió de allí agua, y él bebió, y recobró su espíritu, y se reanimó. Por esto llamó el nombre de aquel lugar, En-hacore, el cual está en Lehi, hasta hoy. Y juzgó a Israel en los días de los filisteos veinte años.
La historia de Sansón nos recuerda que tener grandes capacidades no significa necesariamente tener un carácter fortalecido. Aunque había sido apartado para Dios y recibió una fuerza extraordinaria, sus decisiones impulsivas, la falta de dominio propio y sus reacciones ante las ofensas le condujeron a situaciones dolorosas. Sin embargo, en medio de sus batallas, también vemos que clamó a Jehová cuando sus fuerzas se agotaron y recibió de Él el socorro necesario. Estos capítulos nos enseñan que no basta con ser fuertes para enfrentar las dificultades; también necesitamos sabiduría para decidir, dominio propio para controlar nuestras emociones y humildad para reconocer nuestra dependencia de Dios. Como Cuerpo de Cristo, permanezcamos atentos y firmes en la fe, sin permitir que las pruebas, las frustraciones o el desánimo nos aparten de la voluntad de nuestro Padre amado. Perseverar en medio de la prueba significa continuar confiando, obedeciendo y amando, aun cuando las circunstancias sean difíciles, manteniendo nuestra mirada en Cristo y nuestra esperanza puesta en su glorioso retorno. Que todas nuestras acciones sean guiadas por la fe y hechas con amor.


