Lunes 23 Febrero 2026
Génesis 31, 32
LECTURA DIARIA


Génesis 31:3
También Jehová dijo a Jacob: Vuélvete a la tierra de tus padres, y a tu parentela, y yo estaré contigo.
Génesis 32:9-11, 26, 28
Y dijo Jacob: Dios de mi padre Abraham, y Dios de mi padre Isaac, Jehová, que me dijiste: Vuélvete a tu tierra y a tu parentela, y yo te haré bien; menor soy que todas las misericordias y que toda la verdad que has usado para con tu siervo; pues con mi cayado pasé este Jordán, y ahora estoy sobre dos campamentos. Líbrame ahora de la mano de mi hermano, de la mano de Esaú, porque le temo; no venga acaso y me hiera la madre con los hijos.
Y dijo: Déjame, porque raya el alba. Y Jacob le respondió: No te dejaré, si no me bendices.
Y el varón le dijo: No se dirá más tu nombre Jacob, sino Israel; porque has luchado con Dios y con los hombres, y has vencido.
En Génesis 31 y 32, vemos a Jacob salir de una etapa larga de formación para enfrentar su pasado con valentía y dependencia total de Dios; ya no actúa solo con astucia, ahora ora, organiza con sabiduría y reconoce que si Dios no interviene, nada saldrá bien. En el camino aprende a cerrar ciclos sin venganza, a establecer límites con firmeza y a no huir más de lo que le da temor. La lucha nocturna marca el punto clave: Jacob no suelta hasta ser bendecido, y allí su identidad es transformada. Estos capítulos nos enseñan a mantenernos espiritualmente atentos, firmes en medio del proceso, perseverando en oración, actuando con dominio propio y caminando en amor aun cuando el pasado quiera intimidarnos. La verdadera victoria no está en manipular resultados, sino en permanecer constantes hasta que Dios afirme nuestros pasos y transforme nuestro carácter.
