Lunes 26 Enero 2026

Génesis 15,16

LECTURA DIARIA

Génesis 15:1, 5-6, 13

Después de estas cosas vino la palabra de Jehová a Abram en visión, diciendo: No temas, Abram; yo soy tu escudo, y tu galardón será sobremanera grande.

Y lo llevó fuera, y le dijo: Mira ahora los cielos, y cuenta las estrellas, si las puedes contar. Y le dijo: Así será tu descendencia. Y creyó a Jehová, y le fue contado por justicia.

Entonces Jehová dijo a Abram: Ten por cierto que tu descendencia morará en tierra ajena, y será esclava allí, y será oprimida cuatrocientos años.

Génesis 16:1-2, 4-6, 13

Sarai mujer de Abram no le daba hijos; y ella tenía una sierva egipcia, que se llamaba Agar. Dijo entonces Sarai a Abram: Ya ves que Jehová me ha hecho estéril; te ruego, pues, que te llegues a mi sierva; quizá tendré hijos de ella. Y atendió Abram al ruego de Sarai.

Y él se llegó a Agar, la cual concibió; y cuando vio que había concebido, miraba con desprecio a su señora. Entonces Sarai dijo a Abram: Mi afrenta sea sobre ti; yo te di mi sierva por mujer, y viéndose encinta, me mira con desprecio; juzgue Jehová entre tú y yo. Y respondió Abram a Sarai: He aquí, tu sierva está en tu mano; haz con ella lo que bien te parezca. Y como Sarai la afligía, ella huyó de su presencia.

Entonces llamó el nombre de Jehová que con ella hablaba: Tú eres Dios que ve; porque dijo: ¿No he visto también aquí al que me ve?

"En Génesis 15, Dios afirma Su pacto con Abram y le recuerda que la promesa no depende de lo que ve, sino de lo que cree: Abram cree y eso le es contado por justicia; ahí aprendemos que velar es mantener la fe despierta aun cuando el tiempo pasa y nada parece moverse. Pero en Génesis 16 aparece el contraste: Sarai y Abram se cansan de esperar y toman atajos humanos, confundiendo iniciativa con obediencia; el resultado es conflicto, dolor y consecuencias que perduran. Estos capítulos nos alertan como creyentes a vivir firmes en la fe, sin adelantar procesos, sin forzar promesas y sin perder la sobriedad espiritual. Dios cumple lo que promete, pero espera que Su pueblo camine con paciencia, discernimiento y carácter, porque la fe verdadera sabe esperar, vela sin desesperarse y se esfuerza por obedecer, no por controlar."