Lunes 27 Abril 2026

Éxodo 19 y 20

LECTURA DIARIA

ÉXODO 19:3-6, 8, 10-11, 16-18

Y Moisés subió a Dios; y Jehová lo llamó desde el monte, diciendo: Así dirás a la casa de Jacob, y anunciarás a los hijos de Israel: Vosotros visteis lo que hice a los egipcios, y cómo os tomé sobre alas de águilas, y os he traído a mí. Ahora, pues, si diereis oído a mi voz, y guardareis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos; porque mía es toda la tierra. Y vosotros me seréis un reino de sacerdotes, y gente santa. Estas son las palabras que dirás a los hijos de Israel.

Y todo el pueblo respondió a una, y dijeron: Todo lo que Jehová ha dicho, haremos. Y Moisés refirió a Jehová las palabras del pueblo.

Y Jehová dijo a Moisés: Ve al pueblo, y santifícalos hoy y mañana; y laven sus vestidos, y estén preparados para el día tercero, porque al tercer día Jehová descenderá a ojos de todo el pueblo sobre el monte de Sinaí.

Aconteció que al tercer día, cuando vino la mañana, vinieron truenos y relámpagos, y espesa nube sobre el monte, y sonido de bocina muy fuerte; y se estremeció todo el pueblo que estaba en el campamento. Y Moisés sacó del campamento al pueblo para recibir a Dios; y se detuvieron al pie del monte. Todo el monte Sinaí humeaba, porque Jehová había descendido sobre él en fuego; y el humo subía como el humo de un horno, y todo el monte se estremecía en gran manera.

ÉXODO 20:1-4, 7-8, 12-16, 18, 20

Y habló Dios todas estas palabras, diciendo: Yo soy Jehová tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre. No tendrás dioses ajenos delante de mí. No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra.

No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano; porque no dará por inocente Jehová al que tomare su nombre en vano. Acuérdate del día de reposo para santificarlo.

Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da. No matarás. No cometerás adulterio. No hurtarás. No hablarás contra tu prójimo falso testimonio.

Todo el pueblo observaba el estruendo y los relámpagos, y el sonido de la bocina, y el monte que humeaba; y viéndolo el pueblo, temblaron, y se pusieron de lejos.

Y Moisés respondió al pueblo: No temáis; porque para probaros vino Dios, y para que su temor esté delante de vosotros, para que no pequéis.

Éxodo 19 y 20, se ve un momento clave: nuestro Padre amado establece relación con Su pueblo y les muestra cómo vivirla correctamente. No es solo dar reglas, es formar un pueblo que le represente.

En el capítulo 19, cuando Dios desciende en el monte con fuego, humo y temblor, no es para asustar sin sentido; en ese contexto oriental, esas manifestaciones comunicaban autoridad, santidad y que Él es completamente distinto a nosotros. También cuando dice que serían “reino de sacerdotes”, significa que serían un pueblo que refleja a Dios delante de otros, no solo que recibe bendición.

En el capítulo 20, los mandamientos no son cargas, son límites que protegen la relación con Dios y con los demás. Por ejemplo, “no tendrás dioses ajenos” en ese tiempo implicaba no mezclar creencias; hoy se entiende como no poner nada por encima de nuestro Padre amado. Y cuando habla de no tomar Su nombre en vano, no es solo lo que se dice, sino cómo se representa Su nombre con la vida.

Esto enseña que la relación con Dios requiere firmeza, obediencia y amor real. No es emoción momentánea, es compromiso. Esforzarse aquí es decidir vivir conforme a lo que Dios estableció, incluso cuando no es popular o fácil.

Nuestro Padre amado no solo llama a acercarse, llama a vivir diferente. Una vida firme es la que le honra en lo público y en lo secreto, obedeciendo con amor y representándolo bien en todo momento.