Lunes 6 Abril 2026

Éxodo 7 y 8

LECTURA DIARIA

Éxodo 7:1, 3, 5-6, 20, 23

Jehová dijo a Moisés: Mira, yo te he constituido dios para Faraón, y tu hermano Aarón será tu profeta.

Y yo endureceré el corazón de Faraón, y multiplicaré en la tierra de Egipto mis señales y mis maravillas.

Y sabrán los egipcios que yo soy Jehová, cuando extienda mi mano sobre Egipto, y saque a los hijos de Israel de en medio de ellos. E hizo Moisés y Aarón como Jehová les mandó; así lo hicieron.

Y Moisés y Aarón hicieron como Jehová lo mandó; y alzando la vara golpeó las aguas que había en el río, en presencia de Faraón y de sus siervos; y todas las aguas que había en el río se convirtieron en sangre.

Y Faraón se volvió y fue a su casa, y no dio atención tampoco a esto.

Éxodo 8:1, 8, 15-16, 18-19, 22, 31-32

Entonces Jehová dijo a Moisés: Entra a la presencia de Faraón y dile: Jehová ha dicho así: Deja ir a mi pueblo, para que me sirva.

Entonces Faraón llamó a Moisés y a Aarón, y les dijo: Orad a Jehová para que quite las ranas de mí y de mi pueblo, y dejaré ir a tu pueblo para que ofrezca sacrificios a Jehová.

Pero viendo Faraón que le habían dado reposo, endureció su corazón y no los escuchó, como Jehová lo había dicho. Entonces Jehová dijo a Moisés: Di a Aarón: Extiende tu vara y golpea el polvo de la tierra, para que se vuelva piojos por todo el país de Egipto.

Y los hechiceros hicieron así también, para sacar piojos con sus encantamientos; pero no pudieron. Y hubo piojos tanto en los hombres como en las bestias. Entonces los hechiceros dijeron a Faraón: Dedo de Dios es este. Mas el corazón de Faraón se endureció, y no los escuchó, como Jehová lo había dicho.

Y aquel día yo apartaré la tierra de Gosén, en la cual habita mi pueblo, para que ninguna clase de moscas haya en ella, a fin de que sepas que yo soy Jehová en medio de la tierra.

Y Jehová hizo conforme a la palabra de Moisés, y quitó todas aquellas moscas de Faraón, de sus siervos y de su pueblo, sin que quedara una. Mas Faraón endureció aun esta vez su corazón, y no dejó ir al pueblo.

En estos capitulos vemos cómo nuestro Padre amado comienza a mostrar Su poder de forma clara frente a Faraón. Cuando Dios le dice a Moisés que será “como Dios” para Faraón, no significa que él sea Dios, sino que sería portavoz de Su autoridad, alguien que habla lo que papá dice y ejecuta lo que Él ordena. La vara convertida en serpiente y las plagas (agua en sangre, ranas, piojos, moscas) no solo eran señales, también confrontaban directamente lo que Egipto consideraba poderoso, dejando claro que nuestro Padre amado está por encima de todo. Aun así, Faraón endurecía su corazón; incluso cuando veía el poder de Dios, decidía resistir, y en algunos momentos buscaba alivio, pero no un cambio real.

Esto nos enseña algo muy directo: esforzarnos en amor también es obedecer completamente, no a medias. No podemos buscar a Dios solo cuando estamos bajo presión y luego volver atrás cuando todo mejora. Nuestro Padre amado está mostrando Su poder y fidelidad, pero espera una respuesta genuina. Hoy somos llamados a mantener un corazón sensible, no endurecido, a no resistir lo que Dios está tratando con nosotros, y a caminar en obediencia constante, no por emoción momentánea, sino por amor verdadero. Porque ver el poder de Dios no es suficiente, lo que transforma es rendir el corazón y permanecer firmes en Él.

Hoy somos llamados a obedecer sin endurecer el corazón, a reconocer la mano de Dios y a mantenernos firmes en cada proceso. Nos esforzamos en amor cuando respondemos con constancia, no solo en momentos difíciles, sino en todo tiempo, viviendo para agradar a nuestro Padre amado.