Lunes 6 Julio 2026

Levítico 21 y 22

LECTURA DIARIA

LEVÍTICO 21:6, 8

Santos serán a su Dios, y no profanarán el nombre de su Dios, porque las ofrendas encendidas para Jehová y el pan de su Dios ofrecen; por tanto, serán santos.

Le santificarás, por tanto, pues el pan de tu Dios ofrece; santo será para ti, porque santo soy yo Jehová que os santifico.

LEVÍTICO 22:2, 20, 29, 31-33

Di a Aarón y a sus hijos que se abstengan de las cosas santas que los hijos de Israel me han dedicado, y no profanen mi santo nombre. Yo Jehová.

Ninguna cosa en que haya defecto ofreceréis, porque no será acepto por vosotros.

Y cuando ofreciereis sacrificio de acción de gracias a Jehová, lo sacrificaréis de manera que sea aceptable.

Guardad, pues, mis mandamientos, y cumplidlos. Yo Jehová. Y no profanéis mi santo nombre, para que yo sea santificado en medio de los hijos de Israel. Yo Jehová que os santifico, que os saqué de la tierra de Egipto, para ser vuestro Dios. Yo Jehová.

Levítico 21 y 22 nos recuerdan que Dios desea que quienes le pertenecen vivan de una manera coherente con el llamamiento que han recibido. Los sacerdotes tenían responsabilidades especiales porque representaban al pueblo delante de Dios, y las ofrendas debían presentarse cuidadosamente porque reflejaban la actitud del corazón de quien adoraba. En el pensamiento oriental, ofrecer algo a Dios era una expresión visible de honor, gratitud y reconocimiento de Su autoridad. Por eso, estos capítulos no se centran únicamente en normas externas, sino en la importancia de tratar las cosas de Dios con reverencia y seriedad.

Para nosotros, la enseñanza es que la gracia de Dios no nos lleva a vivir con descuido, sino con mayor gratitud y compromiso. Mientras aguardamos el retorno de Cristo Jesús, permanezcamos firmes en santidad, fortalecidos en la gracia y procurando honrar a nuestro Padre amado con toda nuestra vida. Porque una fe madura no le entrega a Dios lo que sobra, sino que le ofrece lo mejor del corazón, del tiempo, de las decisiones y de la obediencia diaria.

Levítico 21 y 22 nos enseñan que nuestro Padre amado merece lo mejor de nosotros, no porque necesite algo de nuestra parte, sino porque Su gracia y fidelidad son dignas de toda honra. Mientras aguardamos el retorno de Cristo Jesús, permanezcamos firmes en santidad, fortalecidos en la gracia y viviendo de una manera que refleje gratitud, reverencia y amor hacia Dios. Porque una vida consagrada no se caracteriza por la perfección humana, sino por un corazón que desea honrar a Dios en todo lo que hace.

Colosenses 3:23

“Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres.”

Contáctanos

contactanos@palabra-online.com

Quiero recibir novedades

Palabra Online 2025