Lunes 8 Junio 2026
Levítico 5 y 6
LECTURA DIARIA


LEVÍTICO 5:5-6, 17
Cuando pecare en alguna de estas cosas, confesará aquello en que pecó, y para su expiación traerá a Jehová por su pecado que cometió, una hembra de los rebaños, una cordera o una cabra como ofrenda de expiación; y el sacerdote le hará expiación por su pecado.
Finalmente, si una persona pecare, o hiciere alguna de todas aquellas cosas que por mandamiento de Jehová no se han de hacer, aun sin hacerlo a sabiendas, es culpable, y llevará su pecado.
LEVÍTICO 6:4-7, 12-13
entonces, habiendo pecado y ofendido, restituirá aquello que robó, o el daño de la calumnia, o el depósito que se le encomendó, o lo perdido que halló, o todo aquello sobre lo que hubiere jurado falsamente; lo restituirá por entero a aquel a quien pertenece, y añadirá a ello la quinta parte, en el día de su expiación. Y para expiación de su culpa traerá a Jehová un carnero sin defecto de los rebaños, conforme a tu estimación, y lo dará al sacerdote para la expiación. Y el sacerdote hará expiación por él delante de Jehová, y obtendrá perdón de cualquiera de todas las cosas en que suele ofender.
Y el fuego encendido sobre el altar no se apagará, sino que el sacerdote pondrá en él leña cada mañana, y acomodará el holocausto sobre él, y quemará sobre él las grosuras de los sacrificios de paz. El fuego arderá continuamente en el altar; no se apagará.
En Levítico 5 y 6 nuestro Padre amado continúa enseñando que la relación con Él no debía basarse solamente en rituales externos, sino en una conciencia sensible y responsable delante de Su presencia. En el capítulo 5 vemos que Dios toma en cuenta incluso aquellas faltas cometidas por ignorancia, enseñando que el creyente debe vivir con un corazón dispuesto a reconocer sus errores y buscar restauración. También se enfatiza la importancia de reparar el daño causado a otros, mostrando que el arrepentimiento genuino produce acciones concretas y no solo palabras. En el capítulo 6 se destaca que quien había perjudicado a otra persona debía restituir lo robado o dañado antes de presentar su ofrenda, revelando que Dios valora profundamente la integridad y la justicia en las relaciones humanas. Además, el fuego del altar debía permanecer encendido continuamente, una imagen muy poderosa de una vida espiritual que no se alimenta ocasionalmente, sino diariamente. Esto conecta hermosamente con nuestro enfoque del mes: caminar por fe implica mantener una conciencia limpia delante de Dios, corregir aquello que Él nos muestra, vivir en integridad con los demás y alimentar constantemente nuestra comunión con Él.
Mientras aguardamos el retorno de Cristo Jesús, somos llamados a permanecer firmes y constantes en amor, permitiendo que el fuego de la Palabra de Dios, la oración y la obediencia permanezcan vivos en nuestro corazón. Porque la fe madura no consiste solamente en comenzar bien, sino en mantener encendida diariamente la llama de una relación sincera con nuestro Padre amado.
Así como el fuego del altar debía permanecer encendido continuamente, también nuestra relación con Dios necesita ser cultivada cada día. Caminar por fe implica mantener un corazón sensible para reconocer errores, corregir lo que sea necesario y alimentar constantemente nuestra comunión con nuestro Padre amado mientras aguardamos el retorno de Cristo Jesús. Porque una fe firme no se sostiene por experiencias pasadas, sino por una relación viva y constante con Dios en el presente.
