Martes 10 Febrero 2026

Génesis 25-26

LECTURA DIARIA

Génesis 25:29-34

Y guisó Jacob un potaje; y volviendo Esaú del campo, cansado, dijo a Jacob: Te ruego que me des a comer de ese guiso rojo, pues estoy muy cansado. Por tanto fue llamado su nombre Edom. Y Jacob respondió: Véndeme en este día tu primogenitura. Entonces dijo Esaú: He aquí yo me voy a morir; ¿para qué, pues, me servirá la primogenitura? Y dijo Jacob: Júramelo en este día. Y él le juró, y vendió a Jacob su primogenitura. Entonces Jacob dio a Esaú pan y del guisado de las lentejas; y él comió y bebió, y se levantó y se fue. Así menospreció Esaú la primogenitura.

Génesis 26:2-3, 12, 15, 18-20, 24

Y se le apareció Jehová, y le dijo: No desciendas a Egipto; habita en la tierra que yo te diré. Habita como forastero en esta tierra, y estaré contigo, y te bendeciré; porque a ti y a tu descendencia daré todas estas tierras, y confirmaré el juramento que hice a Abraham tu padre.

Y sembró Isaac en aquella tierra, y cosechó aquel año ciento por uno; y le bendijo Jehová.

Y todos los pozos que habían abierto los criados de Abraham su padre en sus días, los filisteos los habían cegado y llenado de tierra.

Y volvió a abrir Isaac los pozos de agua que habían abierto en los días de Abraham su padre, y que los filisteos habían cegado después de la muerte de Abraham; y los llamó por los nombres que su padre los había llamado. Pero cuando los siervos de Isaac cavaron en el valle, y hallaron allí un pozo de aguas vivas, los pastores de Gerar riñeron con los pastores de Isaac, diciendo: El agua es nuestra. Por eso llamó el nombre del pozo Esek porque habían altercado con él.

Y se le apareció Jehová aquella noche, y le dijo: Yo soy el Dios de Abraham tu padre; no temas, porque yo estoy contigo, y te bendeciré, y multiplicaré tu descendencia por amor de Abraham mi siervo.

"Génesis 25 y 26 nos confrontan con una verdad espiritual clave: no todas las decisiones se toman desde la promesa, muchas se toman desde el carácter. En Génesis 25 vemos el contraste entre Esaú y Jacob: uno desprecia su primogenitura por satisfacer una necesidad momentánea, mientras el otro, aunque imperfecto, valora lo espiritual por encima de lo inmediato. Esto nos alerta a velar, porque cuando no cuidamos el corazón podemos cambiar propósito eterno por alivio temporal. En Génesis 26, Isaac enfrenta hambre, oposición y conflicto, pero decide permanecer donde Dios le dijo, sin moverse por miedo ni presión, y Dios lo prospera en medio de la escasez. Isaac cava pozos, los pierde, vuelve a cavar y no pelea, mostrando una fe madura que confía en que Dios es quien abre espacio en el tiempo correcto. Estos capítulos nos llaman a estar firmes en la fe, a no vender nuestra identidad espiritual por emociones pasajeras, a perseverar aun cuando hay resistencia y a caminar en obediencia con un corazón gobernado por el amor. Así, Génesis 25 y 26 nos despiertan a vivir una fe vigilante, constante y perseverante, haciendo todas las cosas con amor, como nos exhorta 1 Corintios 16:13–14."