Martes 10 Marzo 2026

Génesis 42, 43

LECTURA DIARIA

Génesis 42:6-7,9 21, 23-24

Y José era el señor de la tierra, quien le vendía a todo el pueblo de la tierra; y llegaron los hermanos de José, y se inclinaron a él rostro a tierra. Y José, cuando vio a sus hermanos, los conoció; mas hizo como que no los conocía, y les habló ásperamente, y les dijo: ¿De dónde habéis venido? Ellos respondieron: De la tierra de Canaán, para comprar alimentos.

Entonces se acordó José de los sueños que había tenido acerca de ellos, y les dijo: Espías sois; por ver lo descubierto del país habéis venido.

Y decían el uno al otro: Verdaderamente hemos pecado contra nuestro hermano, pues vimos la angustia de su alma cuando nos rogaba, y no le escuchamos; por eso ha venido sobre nosotros esta angustia.

Pero ellos no sabían que los entendía José, porque había intérprete entre ellos. Y se apartó José de ellos, y lloró; después volvió a ellos, y les habló, y tomó de entre ellos a Simeón, y lo aprisionó a vista de ellos.

Génesis 43:11, 13-14, 29-30

Entonces Israel su padre les respondió: Pues que así es, hacedlo; tomad de lo mejor de la tierra en vuestros sacos, y llevad a aquel varón un presente, un poco de bálsamo, un poco de miel, aromas y mirra, nueces y almendras.

Tomad también a vuestro hermano, y levantaos, y volved a aquel varón. Y el Dios Omnipotente os dé misericordia delante de aquel varón, y os suelte al otro vuestro hermano, y a este Benjamín. Y si he de ser privado de mis hijos, séalo.

Y alzando José sus ojos vio a Benjamín su hermano, hijo de su madre, y dijo: ¿Es este vuestro hermano menor, de quien me hablasteis? Y dijo: Dios tenga misericordia de ti, hijo mío. Entonces José se apresuró, porque se conmovieron sus entrañas a causa de su hermano, y buscó dónde llorar; y entró en su cámara, y lloró allí.

En Génesis 42 y 43 vemos cómo nuestro Padre amado empieza a ordenar los acontecimientos para traer restauración a una historia marcada por el dolor. Llega el tiempo de hambre en la región y los hermanos de José descienden a Egipto buscando alimento, sin saber que quien gobierna es el mismo hermano que años atrás habían vendido. En la cultura oriental, inclinarse hasta el suelo delante de una autoridad era una señal profunda de honra y reconocimiento; así se cumplen los sueños que Dios había mostrado a José en su juventud, recordándonos que Papá no olvida lo que promete aunque pasen años y procesos. José, teniendo autoridad, no actúa con venganza sino con sabiduría, permitiendo que el corazón de sus hermanos sea confrontado y probado. También vemos el temor de Jacob al pensar en perder a Benjamín, reflejando cómo las heridas del pasado todavía pesan en la familia. Sin embargo, en medio de esa crisis que vivía la tierra, nuestro Padre va guiando cada paso y usando las decisiones humanas para conducir la historia hacia la reconciliación. Este pasaje nos recuerda que, aun cuando atravesamos situaciones difíciles en un mundo afectado por el pecado, el Padre amado sigue obrando con sabiduría para traer propósito, transformación y restauración a quienes permanecen atentos a Su dirección y caminan firmes en integridad .