Martes 17 Febrero 2026

Génesis 29, 30

LECTURA DIARIA

Génesis 29:15-18, 20, 25-26, 28, 30-31

Entonces dijo Labán a Jacob: ¿Por ser tú mi hermano, me servirás de balde? Dime cuál será tu salario. Y Labán tenía dos hijas: el nombre de la mayor era Lea, y el nombre de la menor, Raquel. Y los ojos de Lea eran delicados, pero Raquel era de lindo semblante y de hermoso parecer. Y Jacob amó a Raquel, y dijo: Yo te serviré siete años por Raquel tu hija menor.

Así sirvió Jacob por Raquel siete años; y le parecieron como pocos días, porque la amaba.

Venida la mañana, he aquí que era Lea; y Jacob dijo a Labán: ¿Qué es esto que me has hecho? ¿No te he servido por Raquel? ¿Por qué, pues, me has engañado? Y Labán respondió: No se hace así en nuestro lugar, que se dé la menor antes de la mayor.

E hizo Jacob así, y cumplió la semana de aquella; y él le dio a Raquel su hija por mujer.

Y se llegó también a Raquel, y la amó también más que a Lea; y sirvió a Labán aún otros siete años. Y vio Jehová que Lea era menospreciada, y le dio hijos; pero Raquel era estéril.

Génesis 30:5-6, 22-23, 43

Y concibió Bilha, y dio a luz un hijo a Jacob. Dijo entonces Raquel: Me juzgó Dios, y también oyó mi voz, y me dio un hijo. Por tanto llamó su nombre Dan.

Y se acordó Dios de Raquel, y la oyó Dios, y le concedió hijos. Y concibió, y dio a luz un hijo, y dijo: Dios ha quitado mi afrenta;

Y se enriqueció el varón muchísimo, y tuvo muchas ovejas, y siervas y siervos, y camellos y asnos.

"Génesis 29 y 30 vemos a Jacob entrando en una etapa donde el amor, el trabajo constante y la paciencia moldean su carácter; sirve con perseverancia, enfrenta tensiones familiares y aprende que el crecimiento de una casa no depende de competencia humana sino de la intervención soberana de Dios, quien es autor de la vida y quien escucha el clamor del corazón; mientras Lea y Raquel atraviesan procesos emocionales intensos, el Señor demuestra que ve, oye y actúa conforme a Su propósito, y en medio de condiciones laborales cambiantes Dios respalda el esfuerzo de Jacob y lo hace prosperar; estos capítulos nos enseñan a permanecer firmes en medio de procesos largos, a mantener integridad cuando el entorno es complejo y a caminar con constancia y amor mientras Dios produce el crecimiento en Su tiempo perfecto, formando carácter estable y confianza profunda en Su fidelidad".

1️⃣ Persevera aunque el proceso sea largo.

Como Jacob sirvió con constancia, aprende a mantener compromiso aunque el resultado no sea inmediato.

La madurez no se forma en lo rápido, sino en lo constante.

2️⃣ No compitas, confía.

Las tensiones entre Lea y Raquel muestran que compararse roba paz.

En vez de mirar lo que otros tienen, enfócate en lo que Dios está haciendo contigo. Tu proceso es único.

3️⃣ Cuida tu actitud en ambientes complejos.

Jacob trabajó en condiciones cambiantes, pero siguió avanzando. No siempre podrás controlar el entorno, pero sí tu integridad y tu respuesta.

4️⃣ Reconoce que Dios es el autor del crecimiento.

El fruto, el avance y la prosperidad vienen de Él. Nuestra parte es ser responsables, constantes y fieles; el resultado lo produce Dios en Su tiempo.

5️⃣ Ama mientras esperas.

Jacob perseveró porque amaba. Cuando el amor es la motivación, el sacrificio no se vuelve carga sino convicción.

Mantente constante, cuida tu corazón y confía en que Dios está obrando aun cuando el proceso sea silencioso. La firmeza diaria construye resultados duraderos.