Martes 2 Junio 2026

Levítico 3 y 4

LECTURA DIARIA

LEVÍTICO 3:1, 5, 16

Si su ofrenda fuere sacrificio de paz, si hubiere de ofrecerla de ganado vacuno, sea macho o hembra, sin defecto la ofrecerá delante de Jehová.

Y los hijos de Aarón harán arder esto en el altar, sobre el holocausto que estará sobre la leña que habrá encima del fuego; es ofrenda de olor grato para Jehová.

Y el sacerdote hará arder esto sobre el altar; vianda es de ofrenda que se quema en olor grato a Jehová; toda la grosura es de Jehová.

LEVÍTICO 4:2-3, 20, 22-23, 27-28, 31

Habla a los hijos de Israel y diles: Cuando alguna persona pecare por yerro en alguno de los mandamientos de Jehová sobre cosas que no se han de hacer, e hiciere alguna de ellas; si el sacerdote ungido pecare según el pecado del pueblo, ofrecerá a Jehová, por su pecado que habrá cometido, un becerro sin defecto para expiación.

Y hará de aquel becerro como hizo con el becerro de la expiación; lo mismo hará de él; así hará el sacerdote expiación por ellos, y obtendrán perdón.

Cuando pecare un jefe, e hiciere por yerro algo contra alguno de todos los mandamientos de Jehová su Dios sobre cosas que no se han de hacer, y pecare; luego que conociere su pecado que cometió, presentará por su ofrenda un macho cabrío sin defecto.

Si alguna persona del pueblo pecare por yerro, haciendo algo contra alguno de los mandamientos de Jehová en cosas que no se han de hacer, y delinquiere; luego que conociere su pecado que cometió, traerá por su ofrenda una cabra, una cabra sin defecto, por su pecado que cometió.

Y le quitará toda su grosura, de la manera que fue quitada la grosura del sacrificio de paz; y el sacerdote la hará arder sobre el altar en olor grato a Jehová; así hará el sacerdote expiación por él, y será perdonado.

*En Levítico 3 y 4 nuestro Padre amado continúa enseñando a Su pueblo cómo acercarse a Él, revelando dos verdades esenciales para quienes desean caminar por fe. La ofrenda de paz del capítulo 3 representaba comunión, gratitud y una relación restaurada con Dios; no era una ofrenda presentada en medio del temor, sino una celebración de la paz y cercanía que Él había concedido. Luego, en el capítulo 4, aparece la ofrenda por el pecado, mostrando que Dios toma muy en serio aquello que daña la comunión con Él, incluso los pecados cometidos por ignorancia. En el pensamiento hebreo esto enseñaba que la santidad no consistía solamente en evitar el mal evidente, sino en mantener un corazón sensible y dispuesto a ser corregido. Esto conecta profundamente con nuestro llamado actual: caminar por fe no significa vivir confiando en nuestra propia capacidad o creer que nunca nos equivocaremos, sino avanzar cada día dependiendo de la gracia de Dios, permitiendo que Él examine, corrija y forme nuestro corazón. La ofrenda de paz nos recuerda que podemos vivir confiados en la comunión que tenemos con nuestro Padre amado, mientras que la ofrenda por el pecado nos enseña a no endurecernos cuando Él nos muestra áreas que necesitan ser transformadas.* Mientras aguardamos el retorno de Cristo Jesús, somos llamados a permanecer firmes y constantes en amor, disfrutando de la paz que Dios nos da, pero también manteniendo un corazón humilde, sensible y dispuesto a crecer. Porque la fe madura no es la de quien cree que ya llegó, sino la de quien sigue caminando cerca de Dios, confiando en Su misericordia y respondiendo a Su dirección día tras día.

Así como la ofrenda de paz hablaba de comunión con Dios y la ofrenda por el pecado de restauración, hoy somos llamados a caminar diariamente cerca de nuestro Padre amado, manteniendo un corazón agradecido, humilde y dispuesto a ser corregido. Caminar por fe no es pretender ser perfectos, sino confiar en Dios, responder a Su dirección y levantarnos cada vez que Él nos muestra áreas que necesitan transformación. Mientras aguardamos el retorno de Cristo Jesús, permanezcamos firmes en la comunión con Dios, sensibles a Su voz y constantes en amor.

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