Martes 23 Junio 2026
Levítico 14
LECTURA DIARIA


LEVÍTICO 14:2-3, 7, 20-21, 34, 43-44, 48
Esta será la ley para el leproso cuando se limpiare: Será traído al sacerdote, y este saldrá fuera del campamento y lo examinará; y si ve que está sana la plaga de la lepra del leproso,
y rociará siete veces sobre el que se purifica de la lepra, y le declarará limpio; y soltará la avecilla viva en el campo.
y hará subir el sacerdote el holocausto y la ofrenda sobre el altar. Así hará el sacerdote expiación por él, y será limpio. Mas si fuere pobre, y no tuviere para tanto, entonces tomará un cordero para ser ofrecido como ofrenda mecida por la culpa, para reconciliarse, y una décima de efa de flor de harina amasada con aceite para ofrenda, y un log de aceite,
Cuando hayáis entrado en la tierra de Canaán, la cual yo os doy en posesión, si pusiere yo plaga de lepra en alguna casa de la tierra de vuestra posesión,
Y si la plaga volviere a brotar en aquella casa, después que hizo arrancar las piedras y raspar la casa, y después que fue recubierta, entonces el sacerdote entrará y la examinará; y si pareciere haberse extendido la plaga en la casa, es lepra maligna en la casa; inmunda es.
Mas si entrare el sacerdote y la examinare, y viere que la plaga no se ha extendido en la casa después que fue recubierta, el sacerdote declarará limpia la casa, porque la plaga ha desaparecido.
*Levítico 14 revela una verdad profundamente esperanzadora: nuestro Padre amado no se limita a señalar aquello que necesita ser corregido, sino que también establece el camino para la restauración. Después del aislamiento, la evaluación y la limpieza, llega el momento de la reintegración, mostrando que el propósito de Dios siempre ha sido recuperar y no descartar. En el pensamiento oriental, la impureza representaba una interrupción de la comunión y la participación plena dentro del pueblo, por lo que la restauración significaba volver a ocupar el lugar para el cual la persona había sido llamada.* Este capítulo nos enseña que Dios no trabaja solamente sobre nuestras acciones visibles, sino sobre todo aquello que necesita ser renovado en lo profundo del corazón. Mientras aguardamos el retorno de Cristo Jesús, caminemos por fe permitiendo que nuestro Padre amado continúe removiendo lo que limita nuestro crecimiento espiritual y fortaleciendo lo que refleja Su carácter. Porque la gracia de Dios no solo nos levanta de la caída; también nos transforma para que volvamos a caminar con mayor sabiduría, humildad, gratitud y sensibilidad a Su presencia.
Levítico 14 nos recuerda que Dios es un Dios de restauración. Él no solo revela lo que necesita ser corregido, sino que también provee el camino para renovar, sanar y fortalecer. Mientras aguardamos el retorno de Cristo Jesús, permitamos que nuestro Padre amado examine cada área de nuestra vida, remueva aquello que impide nuestro crecimiento y afirme aquello que refleja Su carácter. Porque la verdadera restauración ocurre cuando Dios no solo cambia una circunstancia, sino que transforma profundamente el corazón.
Salmos 51:10
“Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí.”
