Martes 28 Abril 2026

Éxodo 21 y 22

LECTURA DIARIA

ÉXODO 21:20, 23-24, 28-29, 33-34

Y si alguno hiriere a su siervo o a su sierva con palo, y muriere bajo su mano, será castigado;

Mas si hubiere muerte, entonces pagarás vida por vida, ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie,

Si un buey acorneare a hombre o a mujer, y a causa de ello muriere, el buey será apedreado, y no será comida su carne; mas el dueño del buey será absuelto. Pero si el buey fuere acorneador desde tiempo atrás, y a su dueño se le hubiere notificado, y no lo hubiere guardado, y matare a hombre o mujer, el buey será apedreado, y también morirá su dueño.

Y si alguno abriere un pozo, o cavare cisterna, y no la cubriere, y cayere allí buey o asno, el dueño de la cisterna pagará el daño, resarciendo a su dueño, y lo que fue muerto será suyo.

ÉXODO 22:1, 6, 21-23, 25, 27

Cuando alguno hurtare buey u oveja, y lo degollare o vendiere, por aquel buey pagará cinco bueyes, y por aquella oveja cuatro ovejas.

Cuando se prendiere fuego, y al quemar espinos quemare mieses amontonadas o en pie, o campo, el que encendió el fuego pagará lo quemado.

Y al extranjero no engañarás ni angustiarás, porque extranjeros fuisteis vosotros en la tierra de Egipto. A ninguna viuda ni huérfano afligiréis. Porque si tú llegas a afligirles, y ellos clamaren a mí, ciertamente oiré yo su clamor;

Cuando prestares dinero a uno de mi pueblo, al pobre que está contigo, no te portarás con él como logrero, ni le impondrás usura.

Porque solo eso es su cubierta, es su vestido para cubrir su cuerpo. ¿En qué dormirá? Y cuando él clamare a mí, yo le oiré, porque soy misericordioso.

En Éxodo 21 y 22, se ve algo muy importante: nuestro Padre amado no solo dio mandamientos generales, también estableció cómo vivirlos en lo cotidiano. Estas leyes pueden parecer muy específicas, pero en ese contexto eran la manera de traer orden, justicia y cuidado dentro de la comunidad. Por ejemplo, cuando se habla de compensar daños o de responsabilidades, no es solo castigo, es enseñar que cada acción tiene consecuencias y que se debe responder con justicia. La expresión “ojo por ojo” no promovía venganza, sino que ponía un límite justo, evitando excesos y abusos.

También cuando se mencionan normas sobre siervos, extranjeros, viudas y huérfanos, se está resaltando algo muy profundo: en esa cultura, ellos eran los más vulnerables, y Dios deja claro que nadie puede aprovecharse del débil, porque Él mismo defiende su causa. Es una forma directa de enseñar que la justicia de Dios siempre está acompañada de compasión.

La fe no es solo espiritual, se vive en cómo tratamos a los demás, en lo que hacemos cuando nadie nos ve, en cómo respondemos cuando fallamos o cuando otros fallan. Dios no solo mira lo que creemos, mira cómo vivimos.

Esforzarse en obedecer con amor es actuar con justicia, ser responsables, no abusar, no aprovecharse, y tratar a otros con el mismo cuidado que esperamos recibir.