Martes 30 Diciembre 2025

Zacarías 13 - 14; Apocalipsis 21

LECTURA DIARIA

Apocalipsis 21:1, 3-7, 11, 23, 27

Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más.

Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios. Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron. Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas. Y me dijo: Escribe; porque estas palabras son fieles y verdaderas. Y me dijo: Hecho está. Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin. Al que tuviere sed, yo le daré gratuitamente de la fuente del agua de la vida. El que venciere heredará todas las cosas, y yo seré su Dios, y él será mi hijo.

teniendo la gloria de Dios. Y su fulgor era semejante al de una piedra preciosísima, como piedra de jaspe, diáfana como el cristal.

La ciudad no tiene necesidad de sol ni de luna que brillen en ella; porque la gloria de Dios la ilumina, y el Cordero es su lumbrera.

No entrará en ella ninguna cosa inmunda, o que hace abominación y mentira, sino solamente los que están inscritos en el libro de la vida del Cordero.

"Apocalipsis 21 revela el destino final del creyente: Dios haciendo nuevas todas las cosas. No es escape, es restauración total. El cielo nuevo y la tierra nueva muestran que el plan de Dios no era desechar, sino renovar. La Nueva Jerusalén desciende; Dios toma la iniciativa de habitar con los hombres. Ya no hay separación, ya no hay templo porque Su presencia lo llena todo. Se acaba el llanto, el dolor y la muerte, no porque el creyente fue fuerte por sí mismo, sino porque la gracia de Dios venció definitivamente. Aquí la mente renovada se afirma: la historia no termina en caos, termina en comunión. El creyente que vela y permanece firme vive hoy con esta esperanza viva, sabiendo que su presente se ordena a la luz de lo eterno y que cada renuncia, cada perseverancia y cada obediencia tienen sentido porque Dios cumple lo que promete"