Martes 30 Junio 2026
Levítico 16
LECTURA DIARIA


LEVÍTICO 16:2, 5, 10, 15, 21-22, 29-30, 34
Y Jehová dijo a Moisés: Di a Aarón tu hermano, que no en todo tiempo entre en el santuario detrás del velo, delante del propiciatorio que está sobre el arca, para que no muera; porque yo apareceré en la nube sobre el propiciatorio.
Y de la congregación de los hijos de Israel tomará dos machos cabríos para expiación, y un carnero para holocausto.
Mas el macho cabrío sobre el cual cayere la suerte por Azazel, lo presentará vivo delante de Jehová para hacer la reconciliación sobre él, para enviarlo a Azazel al desierto.
Después degollará el macho cabrío en expiación por el pecado del pueblo, y llevará la sangre detrás del velo adentro, y hará de la sangre como hizo con la sangre del becerro, y la esparcirá sobre el propiciatorio y delante del propiciatorio.
y pondrá Aarón sus dos manos sobre la cabeza del macho cabrío vivo, y confesará sobre él todas las iniquidades de los hijos de Israel, todas sus rebeliones y todos sus pecados, poniéndolos así sobre la cabeza del macho cabrío, y lo enviará al desierto por mano de un hombre destinado para esto.Y aquel macho cabrío llevará sobre sí todas las iniquidades de ellos a tierra inhabitada; y dejará ir al macho cabrío por el desierto.
Y esto tendréis por estatuto perpetuo: En el mes séptimo, a los diez días del mes, afligiréis vuestras almas, y ninguna obra haréis, ni el natural ni el extranjero que mora entre vosotros. Porque en este día se hará expiación por vosotros, y seréis limpios de todos vuestros pecados delante de Jehová.
Y esto tendréis como estatuto perpetuo, para hacer expiación una vez al año por todos los pecados de Israel. Y Moisés lo hizo como Jehová le mandó.
*Levítico 16 nos muestra que acercarse a Dios no era algo que podía hacerse de cualquier manera, sino conforme a las provisiones que Él mismo establecía. Después de varios capítulos sobre pureza e impureza, este capítulo llega al corazón del mensaje: Dios desea habitar en medio de Su pueblo, pero la comunión con Él requiere que aquello que produce separación sea tratado. En el pensamiento oriental, el Día de la Expiación era un recordatorio anual de que el pueblo necesitaba la misericordia de Dios para seguir adelante. El sumo sacerdote representaba a toda la nación al entrar delante de Dios, mientras el macho cabrío que era enviado al desierto simbolizaba que las iniquidades eran alejadas del pueblo.* Para nosotros, la gran enseñanza es que Dios siempre ha sido un Dios de restauración y reconciliación. Mientras aguardamos el retorno de Cristo Jesús, vivamos con gratitud, humildad y confianza, recordando que nuestra relación con nuestro Padre amado no descansa en nuestra perfección, sino en la provisión que Él ha hecho para acercarnos a Él. Porque una fe madura reconoce su necesidad de la gracia de Dios y encuentra descanso en Su amor, Su perdón y Su fidelidad.
Hebreos 9:12
“Y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención.”
👉 Lo que Levítico 16 anunciaba en figura, Cristo Jesús lo cumplió de manera perfecta y definitiva.
Hebreos 10:22
“Acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe...”
👉 Hoy podemos acercarnos a Dios con confianza y gratitud.
1 Juan 1:9
“Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.”
👉 Dios sigue siendo un Dios de perdón, limpieza y restauración .
Levítico 16 nos recuerda que nuestro Padre amado no dejó al ser humano sin esperanza, sino que siempre proveyó un camino para la reconciliación. Mientras aguardamos el retorno de Cristo Jesús, vivamos agradecidos por Su gracia, acercándonos a Dios con humildad, fe y confianza, sabiendo que Él desea comunión con Sus hijos y ha provisto todo lo necesario para que permanezcamos firmes en Su amor.
1 Corintios 16:13-14
“Velad, estad firmes en la fe; portaos varonilmente, y esforzaos. Todas vuestras cosas sean hechas con amor.”
