Martes 7 Julio 2026

Levítico 23 y 24

LECTURA DIARIA

LEVÍTICO 23:2-3, 22, 43

Habla a los hijos de Israel y diles: Las fiestas solemnes de Jehová, las cuales proclamaréis como santas convocaciones, serán estas: Seis días se trabajará, mas el séptimo día será de reposo, santa convocación; ningún trabajo haréis; día de reposo es de Jehová en dondequiera que habitéis.

Cuando segareis la mies de vuestra tierra, no segaréis hasta el último rincón de ella, ni espigarás tu siega; para el pobre y para el extranjero la dejarás. Yo Jehová vuestro Dios.

para que sepan vuestros descendientes que en tabernáculos hice yo habitar a los hijos de Israel cuando los saqué de la tierra de Egipto. Yo Jehová vuestro Dios.

LEVÍTICO 24:2, 4-6, 22

Manda a los hijos de Israel que te traigan para el alumbrado aceite puro de olivas machacadas, para hacer arder las lámparas continuamente.

Sobre el candelero limpio pondrá siempre en orden las lámparas delante de Jehová. Y tomarás flor de harina, y cocerás de ella doce tortas; cada torta será de dos décimas de efa. Y las pondrás en dos hileras, seis en cada hilera, sobre la mesa limpia delante de Jehová.

Un mismo estatuto tendréis para el extranjero, como para el natural; porque yo soy Jehová vuestro Dios.

Levítico 23 y 24 nos enseñan que Dios desea que Su pueblo viva con una memoria agradecida y una esperanza activa. Las fiestas solemnes recordaban constantemente las obras de Dios en el pasado, mientras que el candelabro encendido y el pan de la proposición señalaban una comunión continua con Su presencia. En el pensamiento oriental, recordar las acciones de Dios no era un simple ejercicio de memoria, sino una forma de renovar la confianza para el presente y el futuro. Por eso, Dios estableció tiempos específicos para detenerse, reflexionar y volver a centrar el corazón en Él.

La enseñanza práctica es que una vida firme en la fe necesita tanto recordar la fidelidad de Dios como mantener una relación constante con Él. Mientras aguardamos el retorno de Cristo Jesús, permanezcamos firmes en santidad, fortalecidos en la gracia y alimentando diariamente nuestra comunión con nuestro Padre amado. Porque quien recuerda lo que Dios ha hecho, confía más fácilmente en lo que Dios hará, y encuentra fuerzas para perseverar con esperanza hasta el cumplimiento de Sus promesas.

Levítico 23 y 24 nos recuerdan que Dios desea ocupar el centro de nuestra vida. Así como Israel tenía tiempos para recordar Su fidelidad y una lámpara que permanecía encendida continuamente, nosotros también somos llamados a mantener viva nuestra comunión con Dios. Mientras aguardamos el retorno de Cristo Jesús, permanezcamos firmes en santidad, fortalecidos en la gracia y alimentando diariamente nuestra fe mediante la oración, la Palabra y la gratitud. Porque una esperanza firme se sostiene recordando la fidelidad pasada de Dios y permaneciendo cerca de Él en el presente.

Hebreos 10:23

“Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió.”

👉🏾Recordar la fidelidad de Dios fortalece nuestra esperanza mientras aguardamos el retorno de Cristo Jesús.

Juan 8:12

“Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas...”

👉🏾Cristo Jesús es la luz que guía nuestro caminar diario.

1 Tesalonicenses 5:16-18

“Estad siempre gozosos. Orad sin cesar. Dad gracias en todo...”

👉🏾Una comunión constante con Dios se expresa en gratitud, oración y perseverancia.

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