Martes 9 Junio 2026
Levítico 7 y 8
LECTURA DIARIA


LEVÍTICO 7:12, 15, 37-38
Si se ofreciere en acción de gracias, ofrecerá por sacrificio de acción de gracias tortas sin levadura amasadas con aceite, y hojaldres sin levadura untadas con aceite, y flor de harina frita en tortas amasadas con aceite.
Y la carne del sacrificio de paz en acción de gracias se comerá en el día que fuere ofrecida; no dejarán de ella nada para otro día.
Esta es la ley del holocausto, de la ofrenda, del sacrificio por el pecado, del sacrificio por la culpa, de las consagraciones y del sacrificio de paz, la cual mandó Jehová a Moisés en el monte de Sinaí, el día que mandó a los hijos de Israel que ofreciesen sus ofrendas a Jehová, en el desierto de Sinaí.
LEVÍTICO 8:2, 6, 12-13, 23, 30, 35-36
Toma a Aarón y a sus hijos con él, y las vestiduras, el aceite de la unción, el becerro de la expiación, los dos carneros, y el canastillo de los panes sin levadura; Entonces Moisés hizo acercarse a Aarón y a sus hijos, y los lavó con agua.
Y derramó del aceite de la unción sobre la cabeza de Aarón, y lo ungió para santificarlo. Después Moisés hizo acercarse los hijos de Aarón, y les vistió las túnicas, les ciñó con cintos, y les ajustó las tiaras, como Jehová lo había mandado a Moisés.
Y lo degolló; y tomó Moisés de la sangre, y la puso sobre el lóbulo de la oreja derecha de Aarón, sobre el dedo pulgar de su mano derecha, y sobre el dedo pulgar de su pie derecho.
Luego tomó Moisés del aceite de la unción, y de la sangre que estaba sobre el altar, y roció sobre Aarón, y sobre sus vestiduras, sobre sus hijos, y sobre las vestiduras de sus hijos con él; y santificó a Aarón y sus vestiduras, y a sus hijos y las vestiduras de sus hijos con él.
A la puerta, pues, del tabernáculo de reunión estaréis día y noche por siete días, y guardaréis la ordenanza delante de Jehová, para que no muráis; porque así me ha sido mandado. Y Aarón y sus hijos hicieron todas las cosas que mandó Jehová por medio de Moisés.
*En Levítico 7 y 8 nuestro Padre amado continúa enseñando que acercarse a Él requiere reverencia, obediencia y una vida apartada para Su propósito. En el capítulo 7 se detallan las ofrendas de paz, mostrando que la comunión con Dios no debía ser tratada de manera superficial, sino con gratitud, respeto y un corazón agradecido por Su provisión y misericordia. Luego, en el capítulo 8, vemos la consagración de Aarón y sus hijos para el servicio sacerdotal. Todo el proceso fue realizado exactamente como Dios había ordenado, enseñando que el servicio a Dios no debía basarse en preferencias personales, sino en obediencia a Su dirección. En el pensamiento oriental, ser ungido y vestido con las vestiduras sacerdotales representaba ser apartado para una misión especial y vivir consciente de que la vida ya no pertenecía únicamente a uno mismo, sino al propósito de Dios. Esto tiene una aplicación muy profunda para nosotros hoy: caminar por fe implica recordar que hemos sido llamados a vivir para algo más grande que nuestros propios intereses. No fuimos llamados solamente a creer, sino a reflejar el carácter de Cristo Jesús en nuestra manera de pensar, hablar y actuar.* Mientras aguardamos el retorno de Cristo Jesús, somos llamados a permanecer firmes y constantes en amor, viviendo cada día con la conciencia de que pertenecemos a nuestro Padre amado y que nuestras decisiones pueden honrar o deshonrar el llamado que hemos recibido. Porque una fe madura no busca únicamente recibir bendiciones de Dios, sino vivir de tal manera que toda la vida se convierta en una respuesta de gratitud, obediencia y adoración a Él.
Así como Aarón y sus hijos fueron preparados y consagrados para el servicio, nosotros también somos llamados a vivir apartados para Dios. Caminar por fe implica escuchar atentamente Su voz, servir con fidelidad y dirigir nuestros pasos conforme a Su voluntad. Mientras aguardamos el retorno de Cristo Jesús, permanezcamos firmes y constantes en amor, permitiendo que cada área de nuestra vida refleje la obra que nuestro Padre amado está realizando en nosotros.
