Miércoles 1 Abril 2026
Éxodo 5 - 6
LECTURA DIARIA


Éxodo 5:1, 9, 22-23
Después Moisés y Aarón entraron a la presencia de Faraón y le dijeron: Jehová el Dios de Israel dice así: Deja ir a mi pueblo a celebrarme fiesta en el desierto.
Agrávese la servidumbre sobre ellos, para que se ocupen en ella, y no atiendan a palabras mentirosas.
Entonces Moisés se volvió a Jehová, y dijo: Señor, ¿por qué afliges a este pueblo? ¿Para qué me enviaste? Porque desde que yo vine a Faraón para hablarle en tu nombre, ha afligido a este pueblo; y tú no has librado a tu pueblo.
Éxodo 6:1-3, 5-9
Jehová respondió a Moisés: Ahora verás lo que yo haré a Faraón; porque con mano fuerte los dejará ir, y con mano fuerte los echará de su tierra. Habló todavía Dios a Moisés, y le dijo: Yo soy JEHOVÁ. Y aparecí a Abraham, a Isaac y a Jacob como Dios Omnipotente, mas en mi nombre JEHOVÁ no me di a conocer a ellos.
Asimismo yo he oído el gemido de los hijos de Israel, a quienes hacen servir los egipcios, y me he acordado de mi pacto. Por tanto, dirás a los hijos de Israel: Yo soy JEHOVÁ; y yo os sacaré de debajo de las tareas pesadas de Egipto, y os libraré de su servidumbre, y os redimiré con brazo extendido, y con juicios grandes; y os tomaré por mi pueblo y seré vuestro Dios; y vosotros sabréis que yo soy Jehová vuestro Dios, que os sacó de debajo de las tareas pesadas de Egipto. Y os meteré en la tierra por la cual alcé mi mano jurando que la daría a Abraham, a Isaac y a Jacob; y yo os la daré por heredad. Yo JEHOVÁ. De esta manera habló Moisés a los hijos de Israel; pero ellos no escuchaban a Moisés a causa de la congoja de espíritu, y de la dura servidumbre.
En Éxodo 5 y 6 vemos cómo, después de que Moisés obedece el llamado de Dios, la situación aparentemente empeora: Faraón endurece su corazón y aumenta la carga del pueblo. En ese contexto, el trabajo con ladrillos no era solo labor física, era símbolo de opresión y control total; cuando les quitan la paja, les están exigiendo producir igual pero con menos recursos, reflejando un sistema que desgasta y presiona al máximo. Moisés se desanima y cuestiona, pero Dios responde recordándole quién es Él y reafirmando Su pacto, mostrando que Su palabra no cambia aunque el proceso se ponga más difícil. Para el pueblo, escuchar promesas en medio del agotamiento era complicado, porque su ánimo estaba quebrado por la dura servidumbre. Esto nos enseña que esforzarnos no es solo avanzar cuando todo está bien, sino mantenernos obedientes y firmes aun cuando las circunstancias se ponen más pesadas; es seguir confiando cuando no vemos resultados inmediatos. Dios no se ha olvidado, Él está obrando aunque no lo parezca, y en medio del proceso nos llama a caminar con perseverancia, a no rendirnos y a hacer todo con amor, sabiendo que Su fidelidad es mayor que cualquier dificultad.
💡Este inicio de mes nos llama a algo claro: esforzarnos en obedecer aunque no entendamos todo el proceso. No midas la fidelidad de Dios por lo que ves hoy. Si Papá te habló, mantente firme y sigue avanzando. Habrá momentos donde todo parezca más difícil, pero ahí es donde se forma una fe madura. No permitas que el cansancio o la frustración te desenfoquen; vuelve a la voz de Dios, recuerda Sus promesas y sigue caminando.
