Miércoles 11 Marzo 2026
Salmos 57
LECTURA DIARIA


Salmos 57:1-2, 5, 7, 9-11
Ten misericordia de mí, oh Dios, ten misericordia de mí; Porque en ti ha confiado mi alma, Y en la sombra de tus alas me ampararé Hasta que pasen los quebrantos. Clamaré al Dios Altísimo, Al Dios que me favorece.
Exaltado seas sobre los cielos, oh Dios; Sobre toda la tierra sea tu gloria.
Pronto está mi corazón, oh Dios, mi corazón está dispuesto; Cantaré, y trovaré salmos.
Te alabaré entre los pueblos, oh Señor; Cantaré de ti entre las naciones. Porque grande es hasta los cielos tu misericordia, Y hasta las nubes tu verdad. Exaltado seas sobre los cielos, oh Dios; Sobre toda la tierra sea tu gloria.
Salmos 57, David clama a nuestro Padre amado en medio de un momento de peligro mientras se escondía en una cueva huyendo de Saúl. En la mentalidad oriental, la cueva representaba refugio y protección, y David usa esa imagen para expresar que su verdadero amparo no era el lugar físico, sino las “alas” de Dios, una figura muy usada en la cultura hebrea para describir el cuidado cercano del Padre, como el ave que cubre a sus polluelos. Aun rodeado de enemigos y presión, David decide afirmar algo poderoso: su corazón está firme y su confianza permanece en Dios. No permite que el miedo gobierne su espíritu; al contrario, levanta alabanza incluso antes de ver la solución. Este salmo nos recuerda que cuando atravesamos momentos de tensión o incertidumbre, podemos refugiarnos en la presencia de nuestro Padre, mantener el corazón vigilante y firme, y escoger la adoración por encima del temor. Quien aprende a buscar a Dios en medio de la prueba descubre que Su misericordia y Su fidelidad se levantan por encima de cualquier circunstancia
