Miércoles 12 Agosto 2026

Salmos 138

LECTURA DIARIA

SALMOS 138:1-3, 6-8

Te alabaré con todo mi corazón; Delante de los dioses te cantaré salmos. Me postraré hacia tu santo templo, Y alabaré tu nombre por tu misericordia y tu fidelidad; Porque has engrandecido tu nombre, y tu palabra sobre todas las cosas. El día que clamé, me respondiste; Me fortaleciste con vigor en mi alma.

Porque Jehová es excelso, y atiende al humilde, Mas al altivo mira de lejos. Si anduviere yo en medio de la angustia, tú me vivificarás; Contra la ira de mis enemigos extenderás tu mano, Y me salvará tu diestra. Jehová cumplirá su propósito en mí; Tu misericordia, oh Jehová, es para siempre; No desampares la obra de tus manos.

Salmos 138 nos lleva a contemplar una fe que no depende de tener todo resuelto, sino de conocer profundamente a Aquel que permanece fiel. David comienza adorando a Dios con todo su corazón y exaltando Su nombre y Su Palabra; en el pensamiento oriental, el nombre representaba el carácter, la autoridad y la reputación de una persona, mientras que la palabra revelaba aquello que había determinado hacer, por eso David está declarando que el carácter de Dios y la fidelidad de Su Palabra son más firmes que cualquier circunstancia que pueda enfrentar. Él recuerda que clamó y Dios respondió, pero no dice solamente que Dios cambió su situación: reconoce que fortaleció su alma, enseñándonos que algunas veces la respuesta de Dios no consiste en sacar inmediatamente al creyente del proceso, sino en darle fuerzas para atravesarlo sin abandonar la fe. Luego aparece uno de los grandes contrastes del salmo: Dios es excelso, pero mira al humilde; está en lo alto, pero se acerca al corazón que necesita Su ayuda; Su grandeza no lo distancia de nosotros, sino que hace posible que Su mano nos sostenga. David sabe que puede caminar en medio de la angustia y aun así declara que Dios lo vivificará; no niega el valle, pero se niega a creer que el valle tendrá la última palabra. Finalmente afirma: «Jehová cumplirá su propósito en mí», y aquí encontramos el corazón del capítulo: David no descansa en su capacidad para terminar el camino, sino en la fidelidad de Dios para llevar adelante Su obra; no mira únicamente lo que falta, sino que recuerda quién lo ha sostenido hasta aquí. Para el Cuerpo de Cristo, este mensaje nos invita a avanzar con constancia sin desesperarnos por aquello que todavía no vemos. En este caminar, cada espera puede fortalecer la confianza, cada dificultad puede enseñarnos dependencia y cada nuevo paso puede afirmar nuestra fe. Por eso, cuando llegue la angustia, clamemos; cuando llegue la incertidumbre, recordemos Su Palabra; cuando el proceso parezca lento, permanezcamos firmes. ¿Qué pasaría si en lugar de preguntarnos constantemente cuándo terminará el proceso, comenzáramos a preguntarnos qué está formando Dios en nosotros mientras caminamos? Mientras corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, y permanezcamos velando, firmes en la fe, esforzándonos y haciendo todas las cosas con amor, avancemos tranquilos: el Dios que comenzó a obrar no ha abandonado Su obra; Su mano sigue sosteniendo, Su Palabra sigue firme y Su misericordia permanece para siempre.

FILIPENSES 1:6

estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo.

Si Dios ha demostrado Su fidelidad hasta aquí, ¿por qué permitir que lo que todavía no veo me haga dudar de lo que Él ya me ha demostrado?.

Podemos avanzar paso a paso, sin desesperarnos por llegar, confiando en que nuestro Padre amado sigue obrando mientras caminamos.

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